Cuando hace unos días Melody publicaba un teaser con la, erm… melodía del Ilarié de Xuxa, se generó una ola de eyerolls en Twitter España que provocó un sutil cambio de rotación del eje de la Tierra de tanta fuerza. Podríamos, de hecho, decir que Melody ha sido la causante de parte del cambio climático y la desaparición de varias especies. Especialmente la de los homosexuales con algo de criterio.

El Ilarié de Melody es absoluto trash. Es un desastre diseñado como tal, porque solo a alguien con un proyecto como el suyo —o a Thalía, que cada vez tienen más zonas comunes— se le ocurriría versionar la sintonía de un programa infantil en clave samba-EDM. No descarto que su siguiente single se construya sobre la base del opening de Farmacia de guardia. La pregunta, como siempre con Melody, es saber hasta qué punto es ella consciente de que lo que hace no es un numerazo pop sino un despropósito adictivo precisamente por serlo.

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Ilarié no tiene ni pies ni cabeza como lanzamiento en serio, por lo que una de las dudas de las redes sociales en los últimos días ha sido a qué público va dirigido exactamente. El vídeo, de corte camp sesentero, tiene como claro objetivo a las girls & gays, pero claro, la canción pincharía con las primeras, que la escucharían con una sonrisa que fuera tornando a risotada y jamás volverían a dar al play. Los segundos la escucharán un par de veces más, especialmente si crecieron con los remixes de Si pides más de Bellepop en una minicadena.

Pero Ilarié no es una tontada tan grande como parece: Melody tiene un tour anunciado —de los de entrada pagada, no de ayuntamiento— y ha ido a rascar en otro público potencial. Un público sabroso, además, para el ticketing: el de los niños. Ella sabe que Esa diva caló entre los más pequeños (por algún inexplicable motivo) y ha decidido tirar la casa por la ventana con un bailecito tiktokero súper fácil de imitar y un ritmo tan estúpido como contagioso —por eso funcionó también hace décadas—. Si a un niño se le antoja ver a Melody, son dos entradas vendidas, no una.

Por otro lado, llega el verano y no hay que subestimar las posibilidades de una playlist de barbacoa en la que se incluyan cosas como Deja que mueva, mueva, mueva de Sonia & Selena. Este tema se presta absolutamente a ser parte de él. Es, además, el peor/mejor boca a boca que Melody podía haber publicado: cualquiera que escuche Ilarié con más de 35 años lo va a comentar en su entorno más cercano. Aunque lo haga riéndose.

Por tanto, Ilarié no le hace ningún favor a Melody como artista a nivel personal: la dibuja paródica, absurda, con un punto de surrealismo que la acerca más a Leticia Sabater que a Marta Sánchez. Es más “la de los gorilas” que nunca. Pero sí le hace un favor a su cartera: la tontuna vende y su equipo lo sabe. Más aún cuando la mezcla de Don Simón y Coca-Cola de marca blanca corre por las venas de la población.

Será tu rollo si: llevas un puestón de Fentanilo que no te hace discernir entre Ana Guerra y María Guerra; has debatido porque Melody cambió la letra a “el show de Mely” en ‘El Hormiguero’; tenías puesto el bendito Hormiguero sin preguntarte “qué demonios hago viendo esto”.

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