Nueva Línea es uno de los mayores delirios colectivos que ha vivido este país en el último año. El resumen es que la banda es una orquesta, de las de toda la vida, de verbena y noches de fiestas de pueblo, que de pronto veía viralizados algunos lanzamientos de covers como Noche de copas o Un beso, dos clásicos ochentero y dosmilero respectivamente.
Claro, de pronto el público peninsular se quedaba confundido: ¿era esto una girlband, una orquesta, un grupo, eran los mismísimos S Club 7 patrios? No quedaba nada claro, porque claro, el ambiente era digno de músicos de Noche de fiesta, pero la energía que se estaba intentando dar era de grupo femenino bastante extrañuzo.
El peak del delirio llega cuando Quevedo decide contar con las chicas —aunque realmente acredita a la orquesta completa— en uno de los hits de su último álbum, Al golpito. El single llega a ser #1 en España, ronda los 70 millones de escuchas en Spotify y fue presentado en una fatídica actuación en directo en La Revuelta.
Y claro, más confusión: las chicas se presentan allí como cuarteto y la imagen de girlband vuelve a afianzarse: el público vuelve a entender que Nueva Línea son estas muchachas, pero cada vez relaciona menos el concepto a una verbena.
Unos meses después, el perfil del grupo comparte el siguiente comunicado, asegurando que va a cambiar la formación vocal del mismo:
Queremos informar a nuestro público que, debido a diferencias en la forma de entender y gestionar la imagen del grupo, Nueva Línea inicia una nueva etapa con un cambio en su formación vocal.
El resto de la formación continúa unido y plenamente comprometido con este proyecto. Ya se está trabajando con ilusión para seguir ofreciendo el espectáculo y la calidad que siempre han caracterizado a Nueva Línea. Iremos informando de los cambios de agenda que puedan suceder.
Agradecemos de corazón el apoyo, la confianza y la comprensión que recibimos de nuestro público, contratantes y colaboradores. Esperamos seguir compartiendo muchos momentos con todos ustedes.
Y gracias a la información, rauda y veloz, de Javi Hoyos en redes sociales, sabemos que las cuatro cantantes de Al golpito —Sofía, Raquel, Mayte y Alicia— están fuera de la banda. Es más, han borrado todo rastro de Nueva Línea de sus redes sociales y han sumado unos misteriosos números al perfil de cada una, avanzando que planean llevar a cabo un proyecto juntas.
Javi Hoyos apunta a que la gota que colma el vaso de la mala relación entre la banda tras las cámaras y las cuatro chicas es el hecho de que se realizaran juntas un tatuaje de Al golpito y lo compartieran en redes sociales sin el permiso del director de Nueva Línea. Claro, esto puede parecer absurdo, pero realmente tensa la cuerda de la que os hablo: las chicas siguen funcionando, más allá del tatuaje, como una banda de cuatro mujeres totalmente independiente de la orquesta de cara a la galería. Lo cual, obvio, habrá tensado las cuerdas.
La historia ahora es… ¿son estas muchachas conscientes de que, como grupo, van a tener que ponerse bastante las pilas? Porque claro, como orquesta tenían un pase y ese funcionamiento mecánico y genérico funciona en la plaza de un pueblo. Pero si el plan es crear una banda que funcione en la industria de forma realista… van a necesitar entrenamiento y visión. Y otra cosa que, por ahora, tampoco hemos visto que tengan: un especial carisma.
Veremos si dan la sorpresa.