Bienvenidos a ‘Cómo Hemos Cambiado’, la sección de la web que, reivindicando a Presuntos Implicados en su nombre, va a analizar algunos de los covers más populares del mundo del pop, muchos de los cuales seguro que no sabíais que eran versiones. O seguro que sí, porque chico, hoy la Wikipedia lo desvela todo y no deja a uno ni sorprenderse de que Natalie Imbruglia lleve toda la vida viviendo de un cover.

En cualquier caso, esperemos que disfrutéis de esta sección, y vamos allá con la canción que hoy nos ocupa, ‘Uno Más Uno Son Siete’.

La versión : 2003


Principios de los dosmiles: la televisión española vive un momento de gloria con dos de sus series más históricas, Aquí no hay quien viva y Los Serrano. La batalla por las audiencias lleva a ambas a techos descomunales de share. Y claro, en la dramedia familiar, Warner Music ve un filón.

De ella aparece Santa Justa Klan, un grupo infantil con varios actores de la serie —incluyendo a un ‘Boliche’ que era ya mayor de edad cuando aquello—, se promocionó, trama ficcional incluida, el ascenso de El Sueño de Morfeo y se puso el foco en el proyecto principal: la carrera discográfica del protagonista juvenil de la serie, Fran Perea.

A largo plazo, es curioso que Perea haya seguido manteniendo un perfil musical activo y siga enfocado en su material y sus shows en directo, porque en aquella época todo pintaba a proyecto temporal. Su single de debut, Uno más uno son siete, era un cover que mataba dos pájaros de un tiro: se utilizaba como lead de su primer disco y como sintonía de la serie en cuestión.

La canción se adaptó hablando de la realidad de la familia en la serie —de ahí su título— y tiraba en su letra de suficiente nostalgia como para convencer al público más adulto, que veía en Uno más uno son siete pasar sus diapositivas de vacaciones familiares frente a sus narices, y de suficiente radio appeal como para conquistar al más joven, por si los continuos planos descamisado de Perea no lo tuvieran ya enganchado.

El vídeo incidía más en el perfil tan de moda de la España dosmilera musical: el look de obrero metido a cantautor, con su erótica de andar por casa, el sonido de banda que queda para ensayar en el local de barrio los domingos por la tarde (la industria española de principios de siglo era, ante todo, proletaria) y la toma, en colores sepia para añadir un puntito de melancolía, de Fran vendiendo credibilidad en cámara.

La original: 2003… ¿o 1996?


Y ahora vamos con el movidón: en teoría, Uno más uno son siete es una adaptación confesa de Grandes éxitos de Mikel Erentxun. Vamos, que el donostiarra aparece como coautor del tema, no es que se parezcan tanto que bla, bla, bla. Cogieron la canción de Erentxun, publicada por cierto el mismo año de nacimiento de la serie y del single de Fran, y cambiaron la letra para adaptarla a la narrativa de la serie y un espíritu más de “quiero sonar en Los40” que de “quiero ofrecer un concierto en el Kursaal frente a señoras con visón”. El animal, no el villano de Street Fighter.

El problema es que la canción de Mikel Erentxun se parece, también bastante tirando a demasiado, a una parte del Pure de los Lightning Seeds, publicada en 1996. Un plagio no es, no porque lo diga yo sino porque así lo dictó la justicia —evidentemente hubo acusación formal de plagio por parte de la banda, tal fue la popularidad del tema de Perea—, pero lo cierto es que la melodía de los versos es clavada a la de la canción a partir del primer minuto.

Dicho lo cual, a elección de cada uno queda pensar si Fran versionó a Mikel Erentxun o ambos, realmente, rescataron un tema de los noventa y lo convirtieron en éxito televisivo y radiofónico.

¿Quién salió ganando?


Desde luego los Lightning Seeds, no: su demanda de plagio contra Mikel Erentxun fue desestimada en 2009. Y de entre los dos intérpretes de la canción de la que hablamos, la balanza se declara muy a favor de Fran Perea.

Uno más uno son siete fue uno de los fenómenos generacionales de los dosmil en España, es uno de los singles en formato físico más vendidos de la historia de nuestro país (está certificado Platino) y suma más de 33 millones de streams en Spotify, a pesar de haberse lanzado mucho, mucho antes de la era streaming. Mikel Erentxun tampoco se queda corto: no es uno de los, erm… Grandes éxitos de su carrera, pero suma un nada desdeñable medio millón de escuchas allí.

El primer disco de Fran Perea, La chica de la habitación de al lado, terminó certificado Triple Platino en nuestro país y, ojo, llegó a colarse en el #10 de la lista de álbumes finlandesa. Si te preguntas por qué, es porque Los Serrano tenía una audiencia en el país de 1,5 millones y un 25% de media en share. Doy fe, habiendo pasado el pasado año por Finlandia, que fue uno de los temas de conversación que me sacaron, habiendo pasado un par de décadas de ello. Tremendo.

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