Ruslana es una de las concursantes más prolíficas de OT 2023, una edición que apuntaba maneras en cuanto a perfiles de concursante, pero que al final está entregando algunos proyectos sueltos en clave nicho, si acaso. Ruslana, como digo, tiene publicados ya dos álbumes y un EP, pero su alcance ha sido muy limitado al entorno fan, Stan Socials y seguidores del propio formato televisivo. De ahí que, con el paso de los años, su impacto haya ido disminuyendo poco a poco.
Anomia, su tercer trabajo, entró hace un par de semanas al #10 de la tabla de álbumes española, pero siete días más tarde no conseguía mover ni las 150 unidades —entre ventas y streaming— que la hubieran sostenido en el Top 100 de álbumes. Tampoco vamos a escandalizarnos: no es el primer proyecto salido del programa al que le ocurre eso.
El problema es que Anomia llegaba acompañada de un anuncio de gira bastante ambicioso por parte de Ruslana. En un momento en el que la burbuja de conciertos no es que haya explotado pero sí ha dejado, como mínimo, de expandirse cual big bang, 14 fechas de presentación del disco por salas del país lucía muy optimista.
Claro, los problemas de “logística” no han tardado en aparecer: el concierto de Pamplona, cancelado; Bilbao, cancelado; Granada, cancelado; Alicante, cancelado; Santiago, cancelado; Valladolid, cancelado. Lo que debían ser 14 fechas van a terminar siendo, salvo más sorpresas desagradables, ocho.
A estas alturas de la partida, no hace falta explicar que los problemas de “logística” corresponden única y exclusivamente a la baja venta de entradas, que sigue siendo un tabú del que pocos consiguen reírse un poco en pleno 2026. En los últimos meses, The Pussycat Dolls o Lily Allen han enfrentado sus cancelaciones de una forma natural y realista, sin andarse con rodeos, pero bien es cierto que los eufemismos como los de Ruslana siguen a la orden del día.
El problema de la putivuelta de Anomia —igual tour ya queda un poco grande— es doble: por un lado, que se vinieran arriba con los recintos antes de tantear la acogida del álbum —viendo además que el anterior EP ya fue un importante desliz comercial— y, por otro, que conciertos como el de Alicante han sido suspendidos con apenas dos días de antelación. Como siempre, hay que saber pensar en el público y su posible movilidad para acudir al show. A largo plazo, será gente que no vuelva a invertir en un ticket. Y acabamos, como ha ocurrido mil veces con concursantes salidos de la Academia, como Ruslana.