Cuando la era ‘Mil Batallas‘ empezó a enseñar la patita, y los singles promocionales del álbum iban siendo recibidos de forma bastante tibia por el público generalista, ya previmos que esta etapa iba a ser complicada para Malú. Y sí, era complicado vaticinar que uno de los, hasta ahora, pesos pesados de la industria musical española, iba a vivir un lanzamiento de álbum y un tour que le iba a resultar complicado. Podría pensarse en una etapa más discreta que las anteriores, pero el fail de la era ‘Mil Batallas’ empieza a ser más que evidente.

El disco menos vendido de su carrera, con diferencia

El problema es ya de base: ‘Mil Batallas‘ no se ha vendido bien. La cantante mueve su álbum en torno a las 10-12 mil unidades en estos momentos. Unas cifras por las que, evidentemente, cualquier pequeño artista mataría, pero que palidecen absolutamente en comparación a sus predecesores. Malú acostumbra de tener siempre un colchón importante de cara al lanzamiento de sus trabajos: ese single que, bien por el generoso radio play, o bien porque acabara convertido en himno popular, ayudaba al disco a recorrer un largo tiempo las listas de ventas. Después, podía haber más canciones ayudando. Pero el single foco no fallaba.

Ahora ha fallado. De hecho nadie sabría decir cuál es el single foco de ‘Mil Batallas‘. El tema más popular del disco en Spotify, ‘Secreto A Voces’, agota su recorrido con apenas 5 millones, unas cuatro veces menos de lo que el lead anterior hizo en su momento. Ahora mismo, ‘Invisible‘ supera los 25 millones.

Las cosas así, las 31 semanas de ‘Mil Batallas’ en lista saben a poco. Especialmente porque sólo ha pasado 6 semanas en el top20. Salvada, por cierto, por las Navidades: de no haber coincidido con el periodo, sus cifras serían mucho más pobres. En comparación, ‘Oxígeno‘ pasó 42 semanas en lista (2019, certificado Platino, vendiendo unas cinco veces más que este álbum) y ‘Caos‘ pasó 71 (Doble Platino, unas 8 veces lo que este trabajo).

Por primera vez en su carrera un álbum suyo no será certificado. Sólo en dos ocasiones Malú se ha quedado con un Oro (‘Vive‘ y ‘Otra Piel‘): el resto de sus trabajos han sido siempre Platino o multi Platino.

Una gira con problemas de venta, pero mayores problemas de gestión

Bien, igual que ocurre con el álbum, la gira de Malú sigue habiéndose vendido con solvencia si la comparamos con cualquier artista más minoritario. No se puede hablar de que la gira haya «fracasado» como tal. Pero sí se puede hablar del fracaso de su gestión.

Hasta ahora, de 13 shows propios, que no formaran parte de un contrato de Ayuntamiento o parte de un Festival, la artista ha reprogramado 5 conciertos, mandándolos de junio a octubre. Evidentemente, visto los motivos que se dieron para el cambio de fechas (problemas logísticos, de agenda o directamente sin motivo), la venta de entradas parece el mayor dolor de cabeza. Con unos meses más, se estiraba la posibilidad de no pinchar en el directo.

Pero la peor gestión ha sido la de su show para el Som Festival. Alegando que «no se dan las circunstancias para ofrecer el show» (es decir, alegando absolutamente nada), la cantante suspende el concierto a apenas cuatro días de ofrecerlo. Evidentemente, los seguidores que tenían el hotel y el desplazamiento cogido -lo habitual en términos festivaleros-, acabaron montando la de Dios es Cristo en redes sociales.

Es increíble pensar que apenas hace dos giras -no hablamos del ‘Tour Oxígeno’ porque la cantante tuvo que ser operada por una rotura de ligamentos y no tuvo un desarrollo norma-, las entradas de Malú volaban. Tuvo que programas tres Wizink Centers seguidos en Madrid e hizo después un cuarto más. Más de cincuenta conciertos. Este año, el único ofrecido en Madrid no llegó a marcarse un ‘sold out’. La gira, por ahora, tiene agendados 23 conciertos, pero a diferencia del ‘Tour Caos‘, estos incluyen Festivales y Fiestas Patronales de acceso gratuito.

Su imagen, en el momento más discutido

Se habla mucho del posible efecto de su relación con Albert Rivera en toda esta debacle comercial. Evidentemente, algo habrá afectado. Existen artistas cuyo posicionamiento político es claro y generalmente beneficioso -porque su público es más nicho y generalmente de su misma ideología-, pero en artistas como Malú, un poco ese tipo para toda la familia, para unos y otros (un poco Dani Martín, Antonio Orozco, Vanesa Martín…), ese multi-target a lo serie de la televisión española en 2004, un posicionamiento político no es beneficioso.

Ahora bien, el daño ya está hecho, sea cual fuere, y es muy complicado de calcular en realidad. Más allá de eso, el problema de Malú tiene mucho más recorrido: vive prácticamente escondida. En un momento en el que los artistas tiran de redes sociales, vídeos breves, algo de cachondeíto y mayor cercanía, Malú aparece para promocionar sus historias y se comunica poco más con su público. Un público que va -o iba- más allá del estricto fanbase núcleo. No está presente. Y cuando lo está, lo está por los motivos incorrectos, para hablarse de si hay o no una crisis en su pareja. ‘Mil Batallas’ hace cola, detrás, para recibir atención.

No es que Malú haya tenido nunca una imagen especialmente agradable (buen reflejo de ello era el capítulo de ‘Paquita Salas’ en el que una coach emocional fingía haber trabajado con Malú porque «tenía el huevo aúrico interferido»; aludiendo a esa comprensión general de que es pelín antipática), pero al menos no generaba el rechazo de la actualidad. Y no ha ayudado su paso por programas como ‘La Voz’ o ‘Mask Singer‘, donde ese puntito de naturalidad guionizada no le ha hecho ningún favor.

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