En los últimos días, la batalla pública de Britney Spears y Kevin Federline ha ido cogiendo un peor tono. La cosa arrancó cuando Federline hizo saber que sus hijos no querían ir a casa de Britney a causa del contenido que subía a sus redes sociales -entendemos que por las fotos de carácter más secsi– y porque, según él, la perfumista gritaba a los adolescentes.

Britney Spears se defendía con uno de sus textos en redes sociales, en los que, apoyada también por su marido -que tildaba de ridículo el razonamiento de los posts de Instagram, y con razón-, recordaba que peor imagen había dado Kevin Federline, y mucho más sexualizada, en alguno de sus vídeos. También que el padre de los niños trataba de hacer ver que su vida familiar era idílica cuando su casa está repleta de mariahuana y que ella había cedido a menores visitas por parte de sus hijos, porque ellos lo habían pedido así y solían encerrarse en su habitación cuando llegaban a casa de Britney.

Después de la publicación del texto, sin embargo, Kevin Federline ha decidido elevar muchísimo más el tono, compartiendo en su Instagram imágenes de Britney Spears discutiendo con los niños. Esto es lo que dice el texto que acompaña a las publicaciones:

«No puedo sentarme y ver que acusa así a mis hijos después de lo que han vivido. Por mucho que nos duela, hemos decidido, como familia, compartir estos vídeos grabados por los chicos cuando tenían 11 y 12 años. Y esto no es lo peor que hay. Las mentiras deben acabarse. Espero que mis hijos crezcan para ser mejores que esto.»

En los vídeos, que no vamos a compartir porque nos parecen una absoluta sobrada, se puede ver a Britney básicamente discutiendo con dos adolescentes. En el primero, lo único que les pide es que la traten con respeto y como a una mujer adulta, y en el segundo, se la ve discutiendo porque le ha quitado -como castigo- el teléfono a uno de los dos chavales. La única cosa fuera de lugar es que en un par de ocasiones utiliza la expresión ‘fuck‘ (como en «are you out of your fucking mind?» -¿has perdido la puta cabeza?-) en una de las discusiones.

Pero el resto de la grabación no hace sino mostrar a una madre -con las capacidades que Britney ha podido desarrollar, además- abroncando a sus hijos. No son vídeos escandalosos ni explican nada de la relación de los hijos con su madre, más que retratarlos como dos adolescentes profundamente consentidos y maleducados.

Con un poco de suerte, el vídeo provoca un enorme backlash en dirección a Federline, porque esta decisión -tanto suya como de los dos niños, aunque ellos se libran por la ignorancia de la edad y de su nula educación- ha sido un auténtico atropello.

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