Dolly Parton ha fallecido hoy a los 80 años de edad, como ha sido comunicado a través de sus redes sociales con un mensaje grabado por Brian Siever, sobrino de la artista, a petición de la propia Parton. Ella sabía que se iba y decidió dejar todo bien atado antes de hacerlo: icónica hasta el último instante.
Dolly había comunicado hace unos meses estar pasando por unos pequeños achaques de salud, pero les restó importancia haciendo ver que eran problemas habituales derivados de su ya avanzada edad. Se atribuyeron sus malos momentos de salud a cálculos renales recurrentes, alteraciones del sistema inmunitario y digestivo, episodios de mareo y deshidratación… pero no se especificó si la artista estaba pasando por una enfermedad determinada.
Se va Dolly dejando atrás un carrerón que ha trascendido géneros musicales, canales de comunicación y múltiples etiquetas. Una artista a la que era imposible no tener un especial cariño, la conociera uno por su extensa discografía, por aquellos papeles que interpretó o como personaje de la cultura pop en general.
Así se ha comunicado su fallecimiento, con el siguiente mensaje:
“Hola a todos. Me llamo Brian Siever, soy hijo de Cassie Parton, y hoy represento a las familias Parton y Owens para anunciar el fallecimiento de mi tía Dolly Rebecca Parton Dean: hermana, “Sis”, tía, “Granny” para una generación y “Gigi” para la siguiente.
Este anuncio en vídeo es algo que Dolly me pidió que hiciera hace años, antes de que yo llegara a asimilar del todo que algún día esto se convertiría en una realidad. Como jefe de su equipo de seguridad durante más de dos décadas —un puesto que antes que yo ocupó mi padre, Larry—, muchas veces imaginé el peso que tendría este momento, pero no lo había sentido de verdad hasta ahora.
Es un honor. Un honor mezclado con un orgullo absoluto y una enorme tristeza. Pero la tristeza nos pertenece a nosotros, no a Dolly.
Dolly vivió en la luz y ahora está en los brazos de Jesús, recibida seguramente por Carl, por sus padres y por tantas otras personas que la contemplaron desde allí y deseaban que llegara el día en que se reuniera con ellos en el cielo.
La primera vez que salí de gira con Dolly era solo un niño, probando un poco cómo era la vida en la carretera a comienzos de los años 80. Dolly abrió puertas no solo para mí, sino para toda su familia, permitiéndonos alcanzar un potencial que ni siquiera sabíamos que era posible.
Dolly también abrió puertas para generaciones de cantantes, compositores, músicos y soñadores de todos los ámbitos de la vida y de todos los continentes. Gracias a su ejemplo, creímos que cualquier cosa era posible. Nunca vio una puerta que no pudiera abrir, y las puertas que abrió hicieron y cambiaron la historia.
Mi familia y yo hemos compartido toda una vida de recuerdos preciosos con Dolly, pero también muchos de vosotros. Siempre ha estado en vuestra televisión, en vuestro tocadiscos, en vuestros CD y en las listas de reproducción de vuestros teléfonos, convirtiéndose en una especie de miembro más de vuestra familia, os gustara o no.
Nuestra familia y el equipo al que ella ha confiado su legado trabajaremos con enorme dedicación para asegurarnos de que su espíritu permanezca con nosotros para siempre.
Dolly era una granjera, igual que su padre. Él cultivaba la tierra; ella cultivaba canciones y felicidad. Dolly me llamó y me dijo que quería descansar en una preciosa cama de algodón mullido porque, después de toda una vida llevando pesados pedreríos, por fin se merecía estar cómoda y descansar.
Descansa en paz, tía Dolly, tía Grannie, Gigi. Que Dios bendiga a Dolly Barton [sic, así aparece en el texto original] y que Dios os bendiga a todos. Ella siempre os amará.”