Semana movidita para Dani Martín, que se ha visto en otra polémica provocada por ese continuo cosplay que hace de cantante de Green Day aunque luego el 92,6% de sus canciones parezcan salidas del catálogo de Álex Ubago. Resulta que en uno de sus últimos conciertos vio a una niña sosteniendo un cartel de “súbeme al escenario”. Una niña de, más precisamente, diez años. Que uno también se preguntará si no tiene la pobre cría algún ídolo más cercano en generación a quien seguir, pero quién soy yo para decir nada a nadie si a los 13 años tenía en bucle el Gold de ABBA. Claro que dudo mucho que a mí Agnetha me hubiera tratado así desde el escenario.
Round 1: El regaño del loco
Porque sí, Dani Martín se dirigió a la niña y lo hizo con su actitud de rocanrolero pasado de rosca que en su cabeza estaba resultando graciosísimo. Y quizá, de haberle añadido una sonrisita al speech, un tímido guiño, un elemento que lo acercara un poco, hubiera resultado así. Pero sin ello, llamar a una cría de diez años “maleducada”, en tono de reprimenda, pues no resultaba especialmente enternecedor. Especialmente porque quizá un adulto podía entender el tono performativo del speech, pero la pobre cría se bajó de los hombros de sus acompañantes con gesto de “bueno, no ha salido muy bien esta historia…”.
Round 2: ya nada volverá a ser como antes
Claro, se lió en redes, porque el vídeo se viralizó rapidísimo. Y Dani Martín —que las cosas como son, es muy de reaccionar a tiempo a las polémicas que le surgen— compartió un vídeo explicándose a través de Instagram:
“Acabo de quedarme sorprendido por estas cosas que generan tanto revuelo en las redes sociales y todo eso. El otro día, en el concierto de Córdoba, sucedió una situación bastante tierna y cómica. Una niña llevaba un cartel que casi no podía leer, porque necesito gafas, y me pedía subir al escenario. Todo esto desde ese tono de risa, con todo el mundo riéndose. De verdad que no entiendo nada.
A todos los ofendidos les pido disculpas y caminaré de rodillas hasta la carretera esta tarde, pero de verdad que no sé… La verdad es que le pedí un aplauso para la niña y todo. No sé qué más me faltó hacer ni qué más me falta hacer. Subo a gente que no sabe ni cantar al escenario y nadie les juzga. Y le damos un aplauso y hacemos todo con un cariño tremendo.
Es que ni me pongo triste. Me parece que no estamos bien; necesitamos que todo el rato haya problemas. Y todo está bien. Los verdaderos problemas son otros. Jamás en la vida le faltaría al respeto a una niña de diez años que se sube encima de su papá. Fue algo cómico, desde el humor y con absoluto cariño en la forma en la que le hablé.”
Round 3: la madre le está volviendo loco
La madre de la niña se hace una tournée de programas de corte Sonsoles. Claro, no tarda en salir a decir que tampoco es que la cosa les haya sentado muy bien. ¿Que volverían a un concierto de Dani? Sí, pero aclarar que “a ver si la siguiente se lo pasan algo mejor”. La madre, lógicamente, dice que “quizá la niña no entendió la broma” y responde a Martín que “está educando a su hija escuchando sus canciones”. Una vez más, choices, claro. Y también una vez más, Agnetha jamás hubiera afectado a mi educación con algo como Ester Expósito. La canción, no la actriz.
La madre aclaró que entiende que Dani suele hacer este tipo de comentarios y que todo está bien con él, que siguen siendo las dos fans, pero que “la niña está un poco triste” tras lo acontecido. Claro, no ayuda que Dani, en su comunicado, haya sacado la cartita de pedir perdón “a quien se haya ofendido” como si esa ofensa abarcara a alguien más que a la niña. Con lo fácil que hubiera sido decir “oye, amore, lo siento, era una broma, igual fue inadecuada respecto de tu edad”.