En las últimas horas, Madonna ha presentado en Pride Radio el primero de los adelantos de su nuevo álbum, Confessions II: I Feel Free. La cantante ya había dejado un adelanto de la canción a través de los teasers del álbum, que contenían sus versos hablados, pero ahora permite una escucha más completa a través del rip que se ha hecho desde la radio.
Y claro, me surge la duda: ¿cómo de necesario era que Madonna publicara un teaser single de esta era antes del lanzamiento del single per se? Por un lado, me parece sensato porque el lanzamiento a radio, a modo de exclusiva, genera de nuevo conversación y reactiva la promo y el interés por el disco, previsto para julio, horas después de que su carátula y versiones físicas disponibles inundaran las redes sociales amantes del pop. Es cierto que la nueva música provoca que los fans estén más pendientes e indiscutiblemente genera atención de los medios.
I Feel Free, un corte que parece tener en la intro del tour para Confessions su inspiración principal, con Future Lovers y Donna Summer en mente, no es lo que se dice un smash inmediato, ni un banger, ni tiene pinta de funcionar como lo haría un single estándar. Tampoco, a priori, lo pretende, porque es el primero de los tracks del álbum y puede que sirva más como presentación o intro del mismo. Pero vuelvo a mi pregunta: ¿necesita un disco tan sumamente obvio, con un contenido tan sumamente predecible —no por ello peor, ojo— un buzz? ¿Alguien imaginaba para esto una producción diferente? ¿Tiene efecto sorpresa de algún tipo?
Con Madonna aparentemente presentándose esta noche en el show de Sabrina Carpenter en Coachella —ha pedido 10 minutos extra de show y todo apunta a que se debe a la presencia de Madonna allí—, ¿no había ya suficiente construcción a nivel hype y tensión narrativa?
También será distinto si I Feel Free llega o no a plataformas digitales. Hay quien apunta a que lo hará esta noche —fuera del calendario habitual de lanzamientos de los viernes, pero aprovechando el teórico “Coachellazo”— y hay quien asegura que solo ha funcionado a modo de exclusiva de radio. Esta segunda idea me resulta más interesante: de no estar disponible en plataformas, seguiría dando espacio al lead single del trabajo a explotar el efecto sorpresa y el interés generalista en plataformas.
Es obvio que, tantos años después de arrancar su carrera, a Madonna se la traerá al pairo si esto funciona mejor o peor, pero a nadie le amarga un dulce (y ella, es sabidísimo, es altamente competitiva) y poner todo el foco en el single principal daría mejores resultados. Una vez estrenado el proyecto con un buzz, el siguiente paso perdería algo de fuelle.
Veremos qué decisiones van acompañando a Confessions II hasta el mes de junio. Por ahora, la producción pinta tan bien como era de esperar; solo falta que el disco, después de su intro, esté tan lleno de posibles singles como lo estaba su predecesor.