Madonna llevaba meses —¿o han sido años?— anunciando un nuevo álbum que primero tenía unos colaboradores, después otros, después acabó siendo un borrón y cuenta nueva y, siete años después de Madame X, ha terminado siendo titulado y pensado como una continuación del exitosísimo Confessions on a Dance Floor de 2005.
Y claro, siendo Madonna la reina de la reinvención, siendo ella alguien que siempre ha optado por investigar, provocar, sacudir, y —como dice en el propio teaser de este nuevo proyecto— buscar nuevas identidades, el hecho de que su nuevo disco sea un “más de lo de hace 20 años” hace de todo esto, al menos en apariencia, su proyecto más… reductive. Sórbase una tacita de té después de leer esto.
Madonna eleva ese reduccionismo al título del propio disco que se prevé para la primera semana de julio de este 2026, puesto que ha decidido titularlo Confessions II. Y ya. Literalmente la segunda parte del otro. Y no quiero ser agorero, porque confío sobremanera en su trabajo y en el de su productor, Stuart Price, pero ya sabemos cómo acabó esto con el Tension II de Kylie, posiblemente su álbum más pobre hasta la fecha a muchos niveles. Claro que aquello salió justo después del primero, que es casi peor.
Madonna lleva siete años en silencio y esperemos que vuelva con muchas ganas de que esas confesiones de las que habla valgan su peso en oro y su peso en house noventero. Por ahora, ha publicado el teaser del sonido, que va por esos derroteros, y las variantes del nuevo álbum, que incluyen una versión deluxe en formato libro, un logo con altavoces en el suelo pélvico llevado a picture disc y una superposición de imágenes de ella que resultan un tanto caóticas.
Bienvenidos de vuelta a la pista de baile. Que al menos todo esto nos sirva para darnos una última putivuelta.