El show de Justin Bieber en Coachella ha sido uno de los topics más comentados en la última semana: que si recuperaba sus vibras de la era YouTube, que si era una reinvención que dejaba atrás su pasado y abrazaba un nuevo tipo de artista, que si a los artistas masculinos se les exige el absoluto mínimo, que si siendo el más pagado del año en Coachella su show no estaba a la altura…
Todas las críticas que Bieber ha recibido tienen una base evidente y también una lectura alternativa posible: es de los poquísimos artistas que puede salirse con la suya con un espectáculo así y dejar satisfecho a un porcentaje altísimo de público que repetiría para verlo. ¿Es mi caso? No realmente, porque yo veo que su deriva R&B, además de bastante simplona en la mayor parte de su catálogo del género, lo ha llevado a un tipo de performance que no está nada a la altura de lo que ha sido. Pero entiendo que él tiene derecho a reclamar quién es ahora. Aunque ese alguien no parezca, de primeras, un artista que sepa qué hacer con espacios tan grandes.
El caso es que más allá de las críticas en redes, con más o menos tino, la realidad es que el festival ha reactivado de forma salvaje toda la discografía del artista. De forma sal-va-je. Justin Bieber es ahora mismo el artista con más streaming del planeta, bastante por encima del consumo de BTS, porque su boost ha llegado a prácticamente toda su discografía.
Días después de su actuación en Coachella, y a falta aún del pase del segundo fin de semana y de ver si repite tal cual el show del primero, Justin Bieber tiene el tema más escuchado del planeta: Beauty and a Beat, publicado en 2012 junto a Nicki Minaj, es la canción más consumida en Spotify y Apple Music en estos momentos a escala global. El delirio no solo afecta a Estados Unidos: incluso en países con mercados complicados para el inglés como el español, la canción es #3 en Spotify y Apple Music, a 130k escuchas de hacerse con el #1, pero superando a hits como Ni borracho de Quevedo en unas 10.000 escuchas diarias.
Bieber, a nivel global, también es #6 con Confident, #7 con Daisies, #8 con Baby, #10 con Eenie Meenie, #15 con Sorry, #18 con Love Yourself, pero además cuela otras 11 canciones en el Top 100. El impacto global de canciones como Baby, Yukon o That Should Be Me también es notable en Apple Music, donde ocupan el top 20 en decenas de países.
Volviendo a España, la locura es patente más allá de Beauty and a Beat: Eenie Meenie es #38 (ese tema jamás fue un hit por estos lares), Baby #44 y Sorry #49. Justin aparece hasta en 12 ocasiones en nuestro Top 200, que como he explicado antes, es muy poco dado a la inclusión de temas en inglés.