La carrera de Verónica Romero —aunque lo suyo es más bien un FP de primer grado suspenso el primer curso y repitiéndolo desde entonces— es un no parar de grandísimos momentos trash. Es como caer desde un tercer piso al suelo de un vertedero en el que Vale Music lanzó todas las copias de los discos que le quedaron por vender tras cerrar. Y caer encima de un montón de singles de remixes de Deja Que Mueva, Mueva, Mueva mientras peleas por conseguir recuperar la movilidad de algún miembro.

En esta ocasión y tras un duro planteamiento de cómo tocar nuevos techos de imprevisibilidad, Verónica ha cogido una pala y muy en plan vecina de Wisteria Lane ha desenterrado el cadáver de King África para ponerlo a colaborar en su single. Imaginad el tiempo que llevaba out que su perfil de Spotify es el de otro señor llamado también King África. Un muchacho con rastas que seguramente está hasta la mano en la cabeza de que le pregunten por La Bomba.

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En cualquier caso, Agua Pa’l Calor no es para una mano en la cabeza, sino para llevarse las dos mientras uno ve su vídeo oficial y piensa: ¿cuánto invierte Verónica Romero en estos vídeos y cuánto de ese dinero podría estar siendo utilizado para una buena causa, como… no sé, un tupé nuevo para Pablo López? Lo más divertido del caso, además del continuo y poco fructuoso objetivo de Verónica de resultar tan sexy como un número de 2003 de la FHM, es ver quién de los dos está más desubicado en el clip.

Y ojo, es una batalla voraz, porque Verónica pone mucho de su parte: coquetea con King África —imaginen—, lleva mechas lilas como buena señora que se apunta a un curso de ofimática el jueves tarde, lo mismo mira a cámara como si dirigiera el clip Ramon Nomar que sonríe repentina y ampliamente como si lo dirigiera Xuxa y sobre todo, se empeña en dar el do de pecho a toda potencia en una canción francamente absurda y verbenera. Ella se pasa los tres minutos tratando de demostrar que tiene rango. Y todos sabemos que en el caso de Vero, rango es un señor militar que decía “no siento las piernas”.

King África, por su parte, decide no quedarse atrás: ni se sabe la letra ni ha hecho esfuerzo por aprendérsela, de modo que pasa todo el vídeo sirviendo la mejor Sara Montiel de Absolutamente. Ni remotamente le cuadra en la boca una sola vocal. Después hay planos en los que pone cara de sorpresa (le entendemos), pero también muchos en los que sale directamente aburrido con cara de tener que recordar cuánto le pagan por estar ahí. Y la respuesta lo lleva a echarse a llorar, de ahí que no se llegue a quitar las gafas.

Será tu rollo si: necesitas vengarte de tus vecinos poniéndoles algo a todo volumen; odias tu salud auditiva más aún que la mental; eres ex-redactor de FórmulaTV.

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