Cinco años han pasado, cinco, desde que C. Tangana arrasara con El Madrileño. Cinco años que el artista ha pasado prácticamente en silencio, con algún lanzamiento puntual (el más exitoso, el dúo con Mora en Droga), pero manteniendo completamente en secreto sus planes para un comeback.
Y así, un poco por sorpresa, ha reaparecido con Milko Freestyle, un tema que lo ha devuelto a sus raíces en el hip-hop y le ha servido para un puñado de cosas: por un lado, garantizar que el nuevo disco está en camino porque habla de su composición en la canción; por otro, rendir homenaje a la figura de su amigo Milkman, productor y artista visual mexicano que falleció en febrero de este año; y finalmente, servir una sucesión de barras que confirman que sigue siendo la versión humana de un Granier a las ocho de la mañana.
Y todo esto, mientras C. Tangana recuerda que ha sido padre y que ha encontrado al amor de su vida. Lo refleja en la canción, que habla varias veces de su paternidad (“a mi niño le voy a consentir, pero al resto os educo”), pero también lo refleja en el vídeo oficial del freestyle, que visualmente es una fantasía que combina elementos visuales del hip-hop con escenas familiares en lo cotidiano.
Por supuesto, la vuelta al rap de Tangana deja unas cuantas bofetadas en la letra de Milko Freestyle. Especialmente interesante es la de “he perdido todo lo invertido en la gira y la mitad del urban latin me ha copiado”. Factos, porque el tour de El Madrileño era absolutamente espectacular, pero considerando sus precios y dónde se estaba realizando y con cuánta gente en escena, era obviamente deficitario. Si alguna vez os preguntáis por qué ese tipo de tours ocurren muy pocas veces en el país, la respuesta es que llevan a los artistas a no ganar un duro. Ocurre también cuando artistas pequeños se montan un show de arenas. Es puro ego artístico. En el caso de C. Tangana, uno que terminó dejando huella.
Milko Freestyle arranca y finaliza de la misma manera, con el artista hablando de la era El Madrileño: de cómo el disco puso en su contra al mundo del rap más conservador —qué sopor, caballero— y de cómo este comeback debería servirles para despejar dudas: “Si hablamos de rangos, os tengo callados. A los que dudaban, la duda ha acabado”.
Ahora lo que empieza es la intriga por ver qué sigue a este pequeño tentempié.
Utilizas la expresión "pa chulo, chulo, mi pirulo"; eres amigo de tus amigos y la pesadilla del resto; conduces un Seat.