Este fin de semana Ariana Grande arranca el Eternal Sunshine Tour, una gira en la que ha trabajado duro para recordar su perfil como popstar después de haberse pasado un par de años metida en una burbuja de jabón. Cerrada la era Wicked, Ariana también pone el foco en Petal, un nuevo álbum que girará en compañía del anterior en los próximos meses y que verá la luz el 31 de julio.
El pasado fin de semana se lanzaba Hate That I Made You Love Me, una canción producida por Max Martin e ILYA —igual que We Can’t Be Friends—, que Ariana Grande describe como “su favorita de entre las canciones que ha escrito”. Claramente Ariana no ha superado la era Covid y se ha debido quedar falta de gusto.
Los últimos años no han hecho un favor especial a Grande como estrella del pop. Tampoco la industria en sí misma, claro, porque como el pop se ha refugiado en sonidos no molestos, poco estridentes y el minimalismo, el perfil vocalista de Ariana ha quedado un poco relegado. Pero si durante Eternal Sunshine encontró el equilibrio entre su yo anterior y el nuevo, este nuevo tema parece un poco pasado de rosca.
Es simplemente aburrido. No por ser un medio tiempo cuco —no sería el primero que bordara—, pero es que está como desinflado, con los ganchos justos, en apariencia de letargo. Como si fuera un sonámbulo caminando hacia un kebab al que te da miedo despertar antes de que se gaste siete euros en un durum por si se queda en shock.
De modo que cuando uno ve que es el fantasma de Ariana Grande el que protagoniza el vídeo de la canción, dice “claro, no podía ser de otra manera. Un fantasma lo canta y otro lo protagoniza”. Y eso que el vídeo está bastante por encima del tema. Pero a esta Ariana disfrazada de Stepford Wife le falta bastante sazón en su ponche. Y de poco sirve aliarse con Max Martin si él no pone el Max en la fórmula y todo queda en mínimos.
Será tu rollo si: