¿Habéis escuchado el último single de Pablo Alborán? Jesús, es divertidísimo. ‘Carretera Y Manta’ se llama. Desde que se estrenó, en España se ha notado un incremento significativo de la diversión global. La gente está despollada por la calle. ¡Tienen una algarabía encima! Bueno, es que ríete tú de lo del hueso de la risa. ‘Carretera Y Manta’ y ya. Divertidísimo.

Y claro, toda la diversión que Pablo Alborán transmite en el single, en que el que que si quiere una copa, que si quiere hacer el idiota -¡es que es para mondarse el hombre! she’s so crazy! love her!– pues había que trasladarla también al vídeo oficial. De modo que Pablo Alborán ha cogido dos conceptos: el de una carretera y una manta, que aparecen literalmente en el clip, y los ha utilizado para crear una historia en plan road trip surrealista llena de hilarantes aesthetics. Un no parar de entretenimiento. Veamos los mejores momentos del clip.

El momento de rinoplastia floral

Olvidaos de inmediato de esa gente que dice que se ha operado la nariz porque tiene «el tabique desviado». La nueva mejor excusa para una buena rinoplastia es que se te han pochado los claveles. «Sí, mira, es que Carla Barber me puso cuatro dalias y con las olas de calor no me queda más que una». De modo que uno vuelve a la clínica y los doctores le dan dos martillazos y le colocan cuatro petunias nuevas. Y así, pues esta muchacha, con su tirita y sus flores saliendo de las fosas. Eso sí que es tener vegetaciones y no lo de tanta gente quejicosa en la infancia. Un poco más adelante en el vídeo llegan incluso a florecer. La nueva era de los jardines verticales.

El spa de limones

¿Habéis visitado alguna vez Marina D’Or? Es un auténtico espanto, os lo recomendamos fervientemente. En el balneario de Marina D’Or, donde todo es como de cartón piedra, hay una piscina en la que uno puede bañarse rodeado de pomelos. Actual pomelos flotantes, sí. Hay un cartel que recomienda no comérselos, no nos preguntéis cuál es la historia que tiene detrás. Pues Pablo Alborán ha dicho: traslademos la idea. Y su equipo le dijo: «bueno, Pablo, no tenemos presupuesto para montar un spa». A lo que él respondió: «¿pero tenemos presupuesto para un plástico y un kilo de limones? Bueno, pues me bañáis a la muchacha ahí y le provocáis un cortocircuito llevando unos auriculares. Que si os fijáis tienen cable. Ergo uno de los limones es, en realidad, una toma de corriente disfrazada.

El del anuncio de Don Algodón

En un vídeo divertido y jovial -toma nota Spotify– como ‘Carretera Y Manta’ no podían faltar los momentos de altísima hilaridad. El buen rollo tiene que notarse en la canción, pero por si alguien no lo pillara, todo el mundo se despolla vivo en el clip. Cómo se ríen todos. Se ríen las bailarinas que hacen como acroyoga, se ríen los de las piscinas de limones, y por descontado, se ríen los amigos de Pablo Alborán. Ya os decimos que no les acaba de contar que es homosexual: que cuando contó aquello parecía todo un tanatorio.

El mood ahora es el de anuncio de colonia, el de la gente que se ríe porque la vida es divertida y porque ahora las compresas Ausonia absorben un 40% más, pero son mucho más finas.

El de marcarse un Ortega Cano en el coño

¿Que podría haber más estético que abrirse de piernas y ponerse un espejo en medio? Poco se nos ocurre, la verdad. ¿Ponerse un espejo en, no sé, la axila? No, es que realmente no queda la mitad de estético siquiera. Y claro, si en ese espejo encima se refleja un coche, pues todo mucho mejor, porque va acorde a la temática de la canción, en la sección de ‘Carretera‘.

¿Y la sección de ‘Manta‘? Bueno, pues se nos ocurre una teoría. Si nos fijamos, el coche se está alejando del espejo en el pubis. De modo que anteriormente tuvo que estar cerquísima. Digamos que el conductor era Ortega Cano y está dejando ahí tirado lo que bien podrían ser dos orejas y un rabo. Y si así fuera, para cuando llegara el Samur buena falta les iba a hacer la ‘Manta‘. Círculo cerrado. Tétrico, pero estético.

El de «mi género es fashion»

Nunca sabremos exactamente qué pretendía comunicar Pablo Alborán con estas tres personas con un cubo enorme en la cabeza caminando como Quasimodo. No sabemos si es que es su primera vez en Coachella, si es que acaban de salir de la tienda del MOMA, si es que son Kim Fanlo, su agente y su asistente cuando les preguntan dónde está el Ondas de Mai… es una situación confusa. Inquietante.

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