Hace unos días, Madonna dejaba un mensaje en neerlandés en su Instagram en el que podía leerse “hay algo de lo que quiero hablar”, uno de los ganchos del lead single de su último álbum, Confessions II. Tampoco había que ser la mismísima Laura Lebrel para saber que la artista estaba haciendo un guiño al World Pride de Ámsterdam donde, previsiblemente, saldría a actuar.

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Y claro, así ha sido: Madonna ha tirado la casa por la ventana llevando su Club Confessions a la capital neerlandesa acompañada de Stuart Price y Honey Dijon. Pero la mayor de las sorpresas se la guardaba para el final de la sesión promocional del álbum —que esto no es un directo, pero tampoco es música de fondo, es una actuación drag de esas en las que una lo da todo con el playback, pero el micrófono abierto mientras aparece vestida totalmente en categoría—. Resultó que en los últimos minutos de la performance, estaba esperando a salir al escenario la mismísima Kylie Minogue.

La australiana se reunió con Madonna por tercera vez —lo hizo en el Celebration Tour y en el especial de Graham Norton para BBC hace algunas semanas— y juntas interpretaron Love Sensation, el tema del último álbum de Madonna que obviamente acabará saliendo como remezcla. Queda por saber si lo hará con el álbum completo remezclado con dúo, como se viene rumoreando, o lo hará como un single sin más. Pero que esto va a publicarse empieza a ser más que obvio.

Al terminar la canción, sin embargo, la diminuta hermana de Dannii Minogue se quedó allí para disfrutar de dos clásicos más de Madonna: Sorry y Hung Up, singles de la primera era de las confesiones. Sorry, por cierto, es una canción que Madonna llevaba la friolera de veinte años sin cantar en directo. Y sigue sin cantarla en directo, pero al menos la ha presentado en un show, que también llevaba dos décadas sin hacerlo.