Vaya por Dios, en las últimas horas nos hemos enterado de que Omar Montes no participará finalmente en las celebraciones del Orgullo de Madrid que organiza MADO —que es una empresa privada porque estamos hablando de Madrid, claro—.
Resulta que la empresa anunció la participación del artista en redes sociales y, en apenas unos minutos, la imagen fue eliminada y confirmado que Omar no participaría en el evento actuando en él. Y claro, el público y la prensa pensaron que, tras algunos minutos de enorme polémica, se había decidido que no participase.
Recordemos que a Omar se le filtraba, hace unos años, un vídeo con insultos homófobos que él dijo que era parte de la grabación de un videoclip. Un vídeo que, por descontado, jamás se vio porque era más imaginario que el público potencial de Lucas Bun. El management del artista defendía la versión de la polémica ante los periodistas de Y ahora Sonsoles, donde aclaraban que la organización había decidido que no participara después de que se liara en los comentarios.
Sin embargo, al programa se le daba otra versión desde MADO, que también ellos compartían en redes: según parece, el artista se había prestado a actuar gratuitamente en el evento, pero un problema de agenda lo terminaba dejando fuera. Una versión más creíble que la del artista y que, además, explica el poco rato que su anuncio estuvo en redes: estaría programado y, al darse cuenta de que finalmente no estaba cerrado, lo eliminarían. Realmente no dio tanto tiempo a que se generase una polémica llamativa.
Pero, por descontado, él y su equipo ya han aprovechado para victimizarlo y ponerlo como diana de una polémica contra él, en vez de decir claramente que no podía actuar porque ese día ya lo tenía agendado en alguna casetita de Villacaspa del Caudillo.
Imaginamos que MADO tenía previsto que Anuel AA diera el pregón de las fiestas y que posteriormente Adolfinchis DJ Set pusiera a Hitler a pinchar en alguna plaza las mejores canciones de Nancys Rubias, pero lamentablemente habrían tenido que cancelar ambas participaciones también. La primera, posiblemente porque no encontraron el número del artista —que luego se dieron cuenta de que lo tenían guardado como Manuel AA, pero ya tarde como para cerrar su fecha—; y la segunda porque llamó la embajada alemana para aclararle a MADO que Adolfinchis lo tenía difícil porque llevaba décadas muerto, pero que también hubiera participado de forma gratuita a pesar de las polémicas. Que él es pro-gay, que una vez compró aceitunas Sarasa y ni les quitó la etiqueta ni nada.