Con poco que me hayáis leído sobre Eurovisión Junior, sabéis que soy un firme defensor de abolir semejante aberración de la televisión, porque el Festival ha fracasado estrepitosamente en su objetivo inicial: teóricamente, el de acercar la música a un público joven y generar en él el mismo gusto por la cultura europea que tiene el de adultos. Se ha convertido en una competición de niños jugando a ser adultos que rara vez apela a las emociones infantiles o comparte la forma de ver el mundo que se tiene a esa edad.

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Y para muestra un botón: el de la canción española de 2026, en la que ha colaborado Blas Cantó en la composición. Claro, pedirle a Blas Cantó que componga una canción para niños es como pedirle a Charli XCX que componga el jingle de Proyecto Hombre o a Malú que componga el himno a la alegría. Blas Cantó compone canciones pop muy monas, muy de persona que se cruza la rebequita de punto, escucha a Alejandro Fernández y sigue grabando los capítulos de La Promesa cuando sale a tomar café y no le da tiempo a verlo en directo.

Conclusión: el tema que le han encasquetado a Lucas Paulano, de 10 años, es una horterada de tomo y lomo que parece escrita para el Bustamante de Pentimento. Es de estas canciones de galán de Noche De Fiesta, de veinteañero que lleva toda la vida escuchando a Juan & Junior y decide lamentarse de que su última relación, a la que conoció en un bar, lo ha dejado por otro más interesante que, a diferencia de él, sí que acabó ADE.

Y el pobre crío se verá interpretando esta cosa viejuna y casposa delante de toda Europa el próximo 24 de octubre para que el público, poco y de un promedio de 42 años, decida si es mejor lo suyo o la canción albana sobre la muerte de la familia durante una guerra civil imaginaria en clave de balada épica con ventiladores.

Acabemos ya con semejante maltrato infantil. Mientras tanto, podéis ver el vídeo de la canción a través de la web de RTVE.