No tengo pruebas, pero tampoco dudas, de que en las oficinas de Harry Styles ha habido llamadas en las últimas semanas. Su nuevo álbum, Kiss All the Time. Disco, Occasionally., arrancó con cifras estupendas, pero en cuestión de un mes estaba moviendo menos de 50k mundiales y se ha quedado atascado en el millón y poco global. Los singles aún no alcanzan los 200 millones en Spotify, viniendo Harry, como viene, de los 4.200 (!!!) millones de As It Was como anterior lead en la plataforma sueca. Y American Girls, un poco la previsible canción con appeal más popero después de la complicada Aperture, tampoco ha terminado de servir como colchón al disco.

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De modo que se habrán recibido llamadas. Y ese teléfono ardiente habrá dicho: “Mira, amore, yo sé que ahora eres la más moderna, la más rara, que escuchabas a los Strokes en la época de la maqueta y que quieres ser David Bowie el día después de su muerte, pero te comento: te pones un shortcito rojo y vuelves a ser deseo erótico-festivo de cualquier persona plausible de llevar un jockstrap, ¿sí?”. Y por supuesto, se le habrá pedido hacerlo con el single más evidente del trabajo, Dance No More.

Las cosas así, Dance No More es la tabla de salvación de esta era. Dance No More es la puerta sobre la que Rose DeWitt sobrevivió al hundimiento del Titanic. Dance No More es un partido de Champions en el share mensual de La 1. Dance No More es el botón de inyección de un piloto en un caza a la deriva y con el morro hacia tierra.

Harry Styles se deja el pubis bailando, sirve Geri Halliwell en It’s Raining Men con bien de cinematografía, sirve icono queer sin ser él nada de esas cosas, sirve lametón al micrófono, orgía bailada, All the Lovers, la pupila izquierda de ese David Bowie fallecido que revive a golpe de beat bailable.

Dance No More es el flotador de esta movida. Si ni con esas Harry se sobrepone a esta era, podríamos acabar hablando de otro fenómeno Shawn Mendes en un par de años.

Será tu rollo si: Te gustaba la Natalie Imbruglia de Want, encuentra un Calipo un elemento sensual, llamas ‘icono gay’ a Ashley Tisdale.

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