Eurovisión Juan Y Medio, ese festival teóricamente infantil y plenamente diseñado para que una señora llamada Rosa Maria, residente en Soria y aficionada a la alfarería y los tapetes lo disfrute, llegará a España a finales de 2024. Y no, no es que España ganara la última edición aunque bien es cierto que cerca estuvo. Es que en la versión Juan Y Medio, el país organizador no se decide por quien se lleva la victoria. Y claro, Francia, que lleva ganando esto casi de forma consecutiva desde que se terminara de montar la torre Eiffel, ha decidido que este año lo organice otro. Y ese otro es el bolso de María Eizaguirre.

Así lo ha hecho saber Martin Österdahl, supervisor ejecutivo de esta historia:

«Veinte años después de su victoria en Eurovisión Junior, estamos entusiasmados por finalmente llevar el concurso a España. Estamos agradecidos también a RTVE por aceptar organizar la 22ª edición de una competición que da a artistas jóvenes de toda Europa una plataforma increíble para mostrar su talento. ¡No podemos esperar a la fiesta que nos espera este año en España!»

España ganó esta vaina con María Isabel en 2004, pero siempre ha obtenido resultados más que solventes -salvo el año en que pinchamos con ‘Reir‘, de Levi Díaz-. De modo que en cierto modo, y sumado a que nuestra candidatura fue segunda en 2023, tiene todo el sentido que llegue a nuestro país.

Y con la noticia, revuelo absoluto en las oficinas del INEM, donde centenares de desempleados se han organizado ya para, durante la emisión del Festival, discutir con absoluta entrega si la niña de Tarkumenstán o el crío de Sucedáneo Del Este han afinado más y cantado mejor. Se espera que el desempleo en España alcance cuotas de la época de la crisis inmobiliaria -o incluso las del Covid- cuando Polonia actúe y retumbe un eco de señores de cuarenta y cuatro años diciendo «van a ganar ellos, como siempre… empre… empre… mpre..».

El país planea ya varios especiales de ‘Zapeando‘ en pleno fin de semana para al menos contener el entusiasmo del público jubilado, manteniéndolos en el sofá y evitando así que se sume al de los desempleados y el Festival pueda desarrollarse con los incidentes previstos, pero no mayores que ellos.

Por ahora, Málaga y Valencia parecen haber apostado por albergar el evento y según parece, todos los niños de las ciudades habrían pedido ser realojados en Estepona y Alicante respectivamente, tal es el desinterés que todo esto les genera. Las autoridades de las localidades que apuestas por ser orgaizadoras asegurán que tratarán de convencer, al menos a 10 niños menores de 15 años para que vean el Festival. Les espera una tarea complicada.

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