El objetivo de Ainhoa Cantalapiedra —uno de mis personajes de ficción favoritos, como ya sabréis— de este 2026 es llevar a la ruina a todo el sector de la ginecología. No hay doctores para tantísimo coño, si os soy sincero. Si Ainhoa, este año, decidiera desplegar su suelo pélvico, no solo conseguiría tapar el agujero que la capa de ozono tuvo antaño, sino que envolvería gran parte de la Tierra en una fría oscuridad.

La, digamos, cantante —que hace poco contó que trabaja en la recepción de un centro de salud no por necesidad, sino para trabajar el ego— lleva unas semanas tocando techo en osadías. Hace unos días tuvo el valor de subir a su perfil de Instagram lo que ella consideró un cover del Europa de Mónica Naranjo. Se desconoce cuál fue la reacción de Mónica al escuchar semejante intentona, pero preveo que tuvo que sanarse los nudillos y cambiar la puerta de madera maciza de su salón minutos después de la primera escucha. No descarto que tuvieran que injertarle pelo en varias zonas de la cabeza tras tratar de arrancárselo pidiendo —no, rogando— que acabara aquel suplicio.

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Su nueva víctima es Céline Dion, que imagino, Ainhoa considera que no tiene suficiente con lo suyo. Así que ha decidido versionar en clave de música de feria su clásico My Heart Will Go On. O Titanic, según se lee en la portada del single. Ojalá después versione el clásico de Elton John Funeral De Lady Di o el clásico de Aerosmith Meteorito Cayendo En La Tierra.

Lo gracioso del tema, que incide en el chunda-chunda del 2000 que solo funcionó con Potra Salvaje pero que Ainhoa está convencida en hacer tendencia, es que Ainhoa puede fallar miserablemente en tratar de interpretarla a nivel vocal (no esperábamos menos) pero es cómico ver su éxito en imitarla fonéticamente. Por si desconocíais el dato, Céline Dion grabó My Heart Will Go On en una toma, porque no le apetecía un guano cantar el tema originalmente, de modo que el track contiene errores fonéticos como que cante “ond and on” en vez de “on and on“. Ainhoa hace exactamente lo mismo. Igual que con la pronunciación de las “t” afrancesadas en según qué versos sí y en según qué versos no. Ella básicamente se aprendió de memoria la interpretación de Céline y dijo: voy a NO hacerla mía.

Ainhoa Cantalapiedra, por cierto, tiene aún pendiente llevar a cabo un proyecto de pop-rock que los fans le financiaron hace ya casi dos años y del que aún solo han tenido un single publicado en 2025. Me parece curioso que pidiera crowdfunding para aquello pero desde entonces haya publicado varios bodrios EDM de este corte.

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