Adele ha vuelto un poco a la vida después de sus conciertos en Hyde Park y especialmente después de confirmar las nuevas fechas de su residencia imaginaria en Las Vegas. Ha tomado aire y se ha decidido a volver a dejarse ver, lo que es bastante de agradecer.

Lamentablemente lo ha hecho cuando remontar la vida de ‘30‘ parece ya complicado, pero la artista le ha explicado a la revista Elle que dejó de promocionar el álbum tras la salida de ‘Oh My God’ -que ya se publicó un tanto de tapadillo, la verdad-:

«Sentí que tenía que parar de promocionar el disco porque no quería que los fans pensaran que, ante cualquier cosa que hiciera, me daban igual los shows que había cancelado en Vegas. Porque no me daban igual.»

Cuenta a la revista que tiene una cuenta secreta de Twitter con la que a veces lee lo que le mencionan, pero que en la época de Vegas lo que se dijo le generó tanta frustración y vergüenza que optó por esconderse. Eso sí, confirma que hay un vídeo más de ’30’ ya grabado y que podría no ser el último single en salir del álbum. Menos es nada, aunque las promos interruptus no suelen funcionar tan bien como los artistas pudieran esperar.

Por descontado, la revista le pregunta a la cantante por su discutidísima cancelación en Vegas. Al principió se alegó que los problemas de entregas generados por el Covid habían llevado a la suspensión del show, pero esa teoría jamás tuvo sentido porque el espectáculo se alargaba meses. Lo sensato en aquel caso hubiera sido cancelar algunos shows.

Y Adele confirma finalmente, y de forma clara, que el staging del espectáculo no le gustaba. De hecho, asume que para lo que no hubo tiempo fue para hacerle cambios, y que decidió cancelarlo por sentirse incómoda en él:

«En el último ensayo general, la noche antes de la cancelación, empecé a cantar sin micrófono y me di cuenta de que se me escuchaba perfectamente desde cualquier rincón. Me di cuenta de que era ese sentimiento el que echaba de menos en aquel show, el de la intimidad, el de la falta de pretensión… Y ese fue el mejor momento del ensayo. Era lo que yo quería. Y nada de lo que había allí me provocaba esa sensación.»

El nuevo staging, a cargo del mismo diseñador que hizo el de los Brits, está inspirado en esa idea. De hecho, a Adele se le ocurrió el telón gigante de lentejuelas de los Brits al crear un photocall para la fiesta de cumpleaños de su hijo. Después, pidió que la idea se adaptara a la grandilocuencia del evento. Y ahora, el mismo equipo dará forma al show de Vegas que arrancará en noviembre.

«Quiero contar la historia de mi carrera desde el principio y hasta ahora. No voy a contaros demasiado, pero el show se va creciendo. Y crece lo suyo. Todo gira en torno a la música y es realmente nostálgico. Va a ser precioso.»

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