No estoy muy seguro de lo que está pasando, porque esta es una situación poco usual para mí, pero… ¿ha sacado Melody un single que es bastante… erm, nice? A ver, de esas que de competir en los Grammy irían ya a Traditional Pop Performance porque toda la producción es —digámoslo de una forma fina— vintage. Pero aún y con esas, ¿es El Huracán el single más decente de Melody en años?
La artista mantiene su seña de identidad de diva horterilla, de tul y ventilador, Eurovisión 2008, pero El Huracán la lleva a derroteros de pop sueco de canción por la que votar en el Melodifestivalen porque oye, es mona. Es que realmente es mona. Ayuda también que la producción vocal libere a Melody de todo el engolamiento que recubre sus lanzamientos, del mismo modo que Stuart Price ha liberado a Madonna del vibrato de señora de los últimos discos. Melody suena más limpita, poderosa, pero no como si estuviera a punto de sufrir un pólipo.
Y claro, semejante derroche de epicidad schlager, que podría haber funcionado como single de Steps en 2018, tiene un vídeo al mismo nivel de intensidad aesthetic. En él, Melody se muestra en las ruinas de, erm… El Huracán, pero siempre con un buen eyeliner, la peluca convenientemente empapada y el escote de couture. Ella, como Adèle, también reza para asegurar que sus tits are sitting right. Y lo están.
Melody sigue, lamentablemente y afortunadamente para ella al mismo tiempo, viviendo de los coletazos que dio Esa Diva y de todo el universo eurovisivo que la acompaña. Quizá, si terminara de una vez de anunciar el álbum que acompañe a toda esta movida, si su dirección musical tornara en esta dirección y se olvidara de bodrios del estilo de Ilarié, pasar página sería mucho más fácil.
No tienes miedo a una buena tajada de salmón; sabes teñirte las raíces en casa; tu grupo favorito es Alcazar.