No iban a ser las Spice Girls las únicas en sudar lo más grande de sus aniversarios dejando a los fans pensando si todo aquello les importa más a ellos que a sus protagonistas: Operación Triunfo también ha cumplido 25 años con una fiesta más triste que la de un niño solo con un pastel del Eroski y un payaso sin gracia contratado durante un cuarto de hora para entretener a su tía y su primo de dos años, que llora cada vez que aparece. Y no, no estoy haciendo ningún símil con Juan Camus. Es una situación imaginaria.
Operación Triunfo ha sido uno de los formatos más importantes de la historia de la televisión española y lleva dos décadas y media convirtiendo algunas semanas del año en un delirio juvenil en el que los fans nacen de debajo de las setas y desaparecen unos meses después. Cuando llega el calor, los chicos se enamoran y los fans de OT pasan página pendientes ya de quién estará en la próxima edición.
Y como ha sido —y es— tan importante, todos imaginábamos que habría un despliegue importante de confeti para su cumpleaños. Pero nada. Apenas unos tuits de sus primeros protagonistas: Chenoa tirando de IA, Natalia dejando a Rosa fuera de su carrusel, Manu Tenorio diciendo que las cosas ya no son lo que eran; David Bisbal subiendo fotos con Naím y poco más; Verónica Romero jurando con una mano sobre una Biblia que los pájaros son espías del gobierno ruso. Eso último es una hipótesis, pero es seguramente lo más verídico si lo consultáis.
Ninguna de las cadenas encargadas del concurso le ha dedicado más de dos minutos: ni rastro de celebración alguna en RTVE Play, que podía haber recuperado bien de material del enorme catálogo que tiene de sus primeras tres ediciones y las otras tres que sirvieron de revival tras 2017; Amazon Prime Video sudando lo más grande del único formato en directo de mínima importancia que puebla su catálogo. Ni una triste portada con Amaia cantando Shake It Out para recordar que ellos son los keepers of the flame. Nada.
Y respecto de la celebración imaginaria que Tinet Rubira y Gestmusic pretendían celebrar, obviamente tampoco nada: no se hará. RTVE ha pasado lo más grande ahora que toda su parrilla es el mismo programa de análisis político con diferentes títulos y presentadores. No tienen tiempo de homenajear a OT ni con un triste programa recopilatorio, si no no podrían poner imágenes de dos personas discutiendo por enésima vez sobre sabe Dios qué polémica de ese cuarto de hora. Prime Video tampoco se ha interesado. Ni los protagonistas, aunque la idea era loquísima: reunir a todos los concursantes en una fiesta especial del programa. El público no podía esperar a ver qué había sido de Janina, Moritz y Beatriz Porrúa.
Pero se quedaron con las ganas. Se cumplieron 25 años de OT y su cumpleaños fue diseñado por la mente de Enrique Anaut. Tan cerca de mí y tú no me ves.