Cada vez que Bebe abre la boca sube el pan, porque los años habrán hecho algún que otro favor a su pelo, pero desde luego, las tartas de Santiago han pasado factura a las neuronas que ha tenido de rave durante un tiempo. Ha vuelto a acudir a un podcast —sabe Dios a promocionar qué— y ha vuelto a contar, tampoco es la primera vez, que ella feminista, lo que es feminista, no es. Es decir, que Bebe opina que las mujeres son menos válidas que los hombres y deberían no tener las mismas oportunidades y derechos que ellos. Porque podemos darle muchas vueltas a la percepción de lo que cada cual tiene de la palabra “feminismo”, pero el significado no cambia porque uno lo entienda mal. El significado de la palabra es el que es: según la RAE, el principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.

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Bien, Bebe intenta ahora hacer ver que el mensaje de Malo realmente no es sobre violencia machista, sino que lo importante es, dice ella, que “no se daña a quien se quiere”. ¿Recordáis cuando Blas Cantó fue a Eurovisión con Voy A Quedarme, una canción dedicada a una pareja en un momento de romanticismo e intimidad, y se pasó dos semanas vendiéndole al festival que iba sobre su abuela? Pues un poco igual: ni aquello iba sobre su abuela ni lo de Bebe es una canción sobre no dañar a quien se quiere.

Es que no está escrita en un modo simbólico indescifrable; es que es literalmente la narración de una mujer maltratada sufriendo ese maltrato. Que lo dice claro, que no es ambigua ni interpretable. Es más, la propia canción hace alusión al machismo:

“Y tu inseguridad machista se refleja cada día en mis lagrimitas.”

Tampoco es la única referencia obvia, aunque repito que toda la canción lo es, sobre el tema tratando, desde una perspectiva feminista, el maltrato de un hombre a una mujer:

“No te pienses mejor que las mujeres (…) Cada vez que me dices “puta” se hace tu cerebro más pequeño.”

Entonces Bebe puede ser todo lo machista que ella quiera. No hay medias tintas, cielos: o se es feminista o se es machista, es que insisto en que el significado es matemáticamente lo que es; o se está a favor de la igualdad, o no. Bebe puede ser todo lo machista que lamentablemente elija ser, pero Malo nunca será otra cosa que un himno feminista, porque ella como autora no tiene el derecho de decidir sobre la letra que escribió hace dos décadas. La letra es la que es y ella puede cambiar, pero no puede pedirle a la canción que cambie por ella.

En cualquier caso, ya conocemos a Bebe: con tal de dar un buen titular y volver a pulular por redes sociales una temporadita extra, es capaz de decir mañana que está embarazada de una jirafa con la que se acostó durante el apartheid, del que ella estaba a favor. Tampoco vamos a pedirle peras a Luis del Olmo.