Zara Larsson está intentando sobreponerse al verano eterno que le ha dejado Midnight Sun. Que por un lado, fenomenal: la artista está en su peak de popularidad, su gira se llena, los festivales la reclaman… pero claro, también sabe que corre el peligro de marcarse un Blurred Lines. Es decir, que alguien con una carrera previamente estable sin grandes peaks se vea engullido por un hit mastodóntico. Por contextualizar, Zara va a alcanzar con el single el peak del #13 en Billboard esta semana, un año y cuatro meses después de su lanzamiento. Claro, hace falta que algo vaya cogiendo el testigo, y el álbum de remixes, el pobre, fue una de las víctimas colaterales del éxito incesante de Midnight Sun.

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Desde luego, si alguna canción merece que pasemos página, o al menos le demos un poco de vuelta al reverso de la misma, dejándola como a medio camino de ser pasada, esa es Blue Moon. Un tema pop brillante, juguetón y divertido que, de terminar siendo un hit, firmaría una secuencia estupenda de hits salidos del álbum. Y para ello, Zara ha rodado un vídeo en el que explota su branding como el IRA explotaría algo y que, además, anuncia las ganas que tiene de que hagamos caso a más cositas.

Blue Moon tiene sus efectos digitales camp —todo ese momento de referencia al anuncio dosmilero faux-acuático de Beyoncé es una maravilla—, coreografía por un tubo —ha ejercitado Zara más en el rodaje de esto que un equipo completo de los Juegos Olímpicos, ella es la abanderada de Puchainistán— y una face card que para sí quisieran las tarjetas black de la familia real cuando Juan Carlos.

Lo que sí llama la atención es que Zara Larsson va a tener que pasar por una buena visita al podólogo tras el estreno, porque al principio del vídeo decide quedarse descalza en el set más cochambroso de todo el clip. Una suerte de espacio a medio camino entre un camping y el vertedero en el que las Girls Can’t Catch rodaron su primer videoclip. Y ella baila, camina, posa, y esos pies sufren un maltrato que ni una web de BDSM.

Curiosamente decide calzarse cuando empieza a llover. Ella dibuja la línea roja en la humedad. Mira, llenárselos de astillas, de cristales y clavarse una chincheta en la planta, todo en favor de un bopazo pop, pase. ¿Pero mojarse y arriesgarse a un papiloma? Por favor, qué ordinariez.

SERÁ TU ROLLO SI:

Tienes guardados los calentadores de cuando Beatriz Luengo solía ser popular; tienes velas con brillantina en un cajón de la cocina; tienes tarjeta de cliente de Claire's.