Vamos a hablar de la historia más entretenida de la última semana en el pop: Kelly Clarkson acude a una pequeña tienda de Brooklyn a mirar, se encapricha con un cuco mecánico y acaba saliendo de la tienda tan cabreada que pone un tuit cual si fuera la típica persona que busca un descuento en Movistar, criticando que en la tienda la han tratado de pobre:
“Acabo de pegarme el viaje hasta Brooklyn para visitar esta tienda que me había parecido superguay y en la que tenía pensado comprar varias cosas. Y, literalmente, me han mirado como si no pudiera permitírmelo y me han dicho que podían buscarme algo parecido. En fin, tío. Eres idiota y acabas de perder una venta enorme. Pero, oye, os recomiendo que os paséis por Art Of Play, en Brooklyn, si os gusta que os traten como al personaje de Julia Roberts en Pretty Woman. De verdad, no os la perdáis.”
11 de octubre, la tienda reacciona
El pájaro, que se llama Molly, provoca un pitote importante entre los dueños de la pequeña tienda y la artista. Ellos, en modo pacificador, dicen en redes que resultó que el pájaro que Kelly quería no estaba a la venta, que le ofrecieron otros similares algo más económicos que ese modelo y que fue cuando ella se enfadó y marchó. Aseguran desde allí que fue un malentendido.
12 de octubre, Kelly mete el dedo en la llaga
Para convencer a sus fans de que no estaba loca y el pájaro estaba a la venta, Clarkson sube la imagen del pollo con la etiqueta del precio. De paso asegura que la tienda miente y que por descontado ella apoya a las pequeñas empresas. Hombre, poner a 8 millones de seguidores a fustigar a un pequeño comercio en redes, Kelly, por mucho malestar que una tenga, es bastante desmedido.
Horas después, la tienda aclara de nuevo la situación, explicando que Molly es la mascota de la tienda, y que no está a la venta, pero que su creador posee otro ejemplar que es, efectivamente, el que cuesta 15.000 dólares y ha mostrado Kelly. Aseguran que Clarkson apenas estuvo 5 minutos en la tienda.
13 de octubre, efecto fan
Art Of Play asegura que están inundándoles de reseñas negativas falsas provenientes de fans que jamás han pisado la tienda, que están recibiendo llamadas hostiles y tienen a gente protestando frente a la tienda. Se desata la locura. En cuestión de horas, se publica el vídeo de las cámaras de seguridad que confirma que Kelly permaneció apenas 4 minutos y 50 segundos en la tienda, viendo varios objetos además del pájaro y que tiene un encontronazo con uno de los responsables a la salida. Sí que se ve que el muchacho con el que habla del pájaro la deja un segundo para atender a otro cliente y es posible que ahí es cuando se provoca el enfado. Eso sí, el vídeo se filtra —convenientemente— sin sonido, con lo que nadie sabe exactamente quién fue desagradable con quién.
Las consecuencias directas
A pesar del mal trago, el paso de los días parece que ha provocado una mayor afluencia de clientela en Art Of Play y ha disparado el precio del modelo de pájaro que Kelly buscaba tras la polémica. Si es que no hay mal que por bien no venga. La cuestión es que los famosos, como en este caso, deberían buscar alternativas para tratar estos casos: el abuso de poder es evidente cuando utilizas las redes para aplastar a comentarios a alguien que no tiene tu mismo empuje. Más aún en el caso de un pequeño comercio.
Eso no quita, ojo, que la versión de Kelly pudiera ser la real.