Sam Smith está presentando su nuevo álbum, Hazel Eyes, descrito como una carta de amor a su pareja —con la que comparte la carátula del propio disco—. Durante la promo, se ha parado a hablar unos minutos para Pitchfork y ha comentado con ellos un disco que le parece redondo. Un álbum sin skips, un trabajo de esos que te pondrías en loop durante un día entero. Y Sam ha elegido Destiny Fulfilled de Destiny’s Child.
Aquel disco fue la reunión y despedida de un grupo formado por Beyoncé, Kelly Rowland y Michelle Williams que, desde aquel 2004 se ha reunido en múltiples ocasiones, pero nunca para dar forma a un nuevo disco. En parte porque los derechos del nombre de la banda siguen en manos de Mathew Knowles, así que algo me dice que hasta que no los libere o se vaya de viaje estas tres mujeres darán su trayectoria por finiquitada ahí.
Un disco cuyo título, “destino realizado”, no podría ser más descriptivo. El polígrafo determina que Sam Smith dice la verdad y que esas doce pistas son el techo de la carrera de Destiny’s Child:
“Como álbum, para mí representa la mezcla perfecta de pop, R&B y soul. Cuando salió el primer single, “Lose My Breath”, yo estaba en el colegio y tenía unos 12 años. Fue… el videoclip es una auténtica locura y la música de esa canción es increíble. (…)
La portada, todo el concepto visual y creativo que acompañaba a la música… era todo perfecto y muy cohesionado. Y después todos los videoclips parecían formar parte de ese mismo universo, en el que yo veía la fuerza, la belleza y la vulnerabilidad de mujeres negras, la unión entre ellas y todo ese poder femenino.”
Sí, después de Survivor habría a quien en el disco le faltara algún uptempo más allá de Lose My Breath pero también, después de Survivor, habría a quien ese rebajar el espíritu pop del disco le supiera a descanso mental. Es el típico disco para aquellos que presumían de haberlas conocido antes de que Los Ángeles De Charlie llevara Independent Women al #1 durante casi tres meses en Estados Unidos. El disco para los fans del remix de Timbaland de Say My Name.
“Hay una canción llamada “Bad Habit”, que canta Kelly, que es… creo que es mi canción favorita del álbum. Es simplemente increíble. Y también hay otra canción, “Free”, que creo que contiene algunas de las mejores armonías que he escuchado en mi vida. Suena literalmente como si cantaran ángeles.”
De nuevo, dice la verdad. Y aunque Sam asegura que no le gusta nada un plan de karaoke —sinceramente, una declaración que haría investigar por la Fiscalía— dice que elegiría Bad Habit o Girl para interpretar en uno con amigas. Creo que habría que hacer una noche completa de cócteles chic y lentejuela en la que se interpretara todo el disco de carrerilla. Me apunto.