A Ana Mena le costó unos buenos años de trabajo llegar al momentum en el que está ahora. ¿Pero sabéis qué le está llevando aún más años de trabajo? Darle una continuidad a Bellodrama, el que fuera su segundo álbum de estudio, publicado allá por cuando los neandertales pintaban en Altamira la coreografía de Lentamente en las paredes de la cueva con sangre de los mamuts más cercanos. Pues bien, desde aquello los mamuts se han extinguido, las cuevas están ahora carísimas en Airbnb —y eso que tienen humedades que no veas— y hemos vivido una nueva pandemia: la de Spotify colocándonos canciones de IA en las playlists. Necesitamos un poco de pop real que nos devuelva a tocar césped. O en el caso de Ana, que nos devuelva a tocar strass.
Que sí, bien es cierto que la artista no ha parado en los últimos meses y además de promocionar Pa Ti Toa, ese dúo algo poco inspirado con Lola Índigo que sin embargo ha conquistado todo chiringuito estival este año, también ha estado dando conciertos con el Summer Affair Tour por festivales en toda España. Una gira que, claro, por poco y podría haber sido la del nuevo disco.
Un disco, que debe ser ya el tercero que graba desde que dijera que Lárgate suponía el inicio de una nueva era —cuyo concepto parecía ser sixties gone mediterráneo pero ha acabado siendo El Arrebato con un poco de cardado y ya—, y del que ha comentado lo siguiente en redes sociales.
Lo que se sabe hasta ahora es que ha estado, entre otros, trabajando con Poo Bear —Justin Bieber, Usher, Mariah Carey…—, pero poca historia más. Algo nos dice, llamadnos locos, que mucha ida de olla no va a ser porque dudamos que el testigo de Bellodrama lo coja un álbum con la producción de lo último de Björk vestida de pez globo. Con que tenga una buena colección de bops y melodías melancólico-popstitutas nos damos por satisfechos.