Madonna va a tener lío esta semana: hoy mismo presenta en el Festival de Tribeca el corto que acompaña al lanzamiento de Confessions II, su nuevo disco, que verá la luz el 3 de julio. La artista pondrá en imágenes los seis primeros temas del disco, con lo que es de esperar que así consigamos el vídeo del single oficial de eso, Bring Your Love.
Bien es cierto que su dúo con Sabrina Carpenter ha perdido todo el momentum y que aquellos que creían que Madonna iba a marcarse otro hit junto a la cantante se han llevado un pequeño chasco con esto. Y eso que Madonna está tirando la casa por la ventana con el single: incluso las radios han pasado por el aro —en nuestro país está en rotación en Los40, que no pinchaba nada de ella desde… ¿2009?—.
En cualquier caso, la estrategia de la Reina del Pop parece focalizada en el álbum como obra completa y hace bien, porque existen más posibilidades de venderlo de forma digna que de conseguir un hit en listas de singles a estas alturas de su carrera. Madonna ha lanzado 134.312 versiones distintas de la carátula de Confessions II y ha liberado un tercer tema del tracklist, Love Sensation.
Una canción optimista y fresquita que, sin embargo, no figurará en las ediciones físicas, siendo solo parte de la versión deluxe digital del disco. Que, honestamente, qué más da porque: ¿qué porcentaje de la gente que compre el formato físico va a escuchar el disco en ese formato? Muy poca.
Casi al tiempo de ver la luz la canción, Madonna se ha plantado en Nueva York para celebrar el arranque del Orgullo en la ciudad, aliarse con Grindr y presentar los tres singles del disco hasta la fecha sumados a I Love New York, Get Together y Hung Up, del primer volumen de sus confesiones.
Madonna, con un look similar al de Coachella, aprovechó para recrear el imaginario de varios photoshoots del álbum, sacar la pierna por fuera de la barandilla como si fuera ella Michael Jackson y su muslo un bebé lactante y demostrar lo mucho que se la suda que todo el mundo sepa que está haciendo playback.
Lo hizo hablando por encima de su propia voz de estudio o poniéndose el micrófono entre los senos y cosenos mientras fingía pinchar en la mesa de Stuart Price y a él le daba la risa cuando se escuchaba un sonido de “ya se ha jodido el chiringuito”. Madonna iba allí a servir altavoz en el pubis y lo mismo le daba si estaba o no enchufado. El altavoz, porque el pubis estaba recibiendo bien de voltaje.