No os voy a mentir: todavía tengo que asentarme un poco en torno a la idea de Confessions II. El primer adelanto del álbum, I Feel So Free, lo entendí como intro más allá de que su lanzamiento me pareciera discutible como estrategia comercial. Entendí que ponía el tono al disco, que le daba contexto y que, aunque no le hiciera falta porque ya existió Confessions on a Dance Floor, aportaba una puerta al nuevo universo de Madonna.
Y llega el single, Bring Your Love, que la reina del pop —con permiso de Ciara— y Sabrina Carpenter ya habían estrenado en el show de la última en Coachella. Y claro, se me vuelve a desconfigurar un poco todo, porque no le veo un nexo demasiado claro con el sonido de su antecesora. Donde I Feel So Free me daba club a medianoche, esto me da pop radiable. No es de extrañar que BBC Radio 1 le haya abierto la puerta a Madonna tras casi veinte años de ausencias —gracias, obviamente, a su feature—, porque Bring Your Love es pegadiza, graciosa, simpática y tiene esa producción house apetecible y funcional.
Pero llevamos con el house a cuestas tantos años que esto lo veo falto de chispita. Dicen las cantantes “quiero hablar de algo” a lo largo del tema y como hook, funciona tan regular como el “look what you made me do” de erm… Look What You Made Me Do. Porque igual que en el tema de la Afamada Cantante™ uno se preguntaba “exactamente QUÉ es lo que te han hecho hacer y cuándo voy a verlo hecho”, en este Bring Your Love el hook te deja pensando “¿podéis hablar YA de ello, chicas?”.
No me malinterpretéis, este single es juguetón, divertido y es fácil tenerlo en repeat, pero personalmente, en clave house ya tuvimos a Madonna mucho más atinada en Living For Love, que me parece que tenía un mayor punto de vista que esto. Aún faltan muchísimas confesiones en la recámara, pero esto es más una apuesta por mantener el tono en el hype relevante que un despliegue de capacidades en la pista de baile.
Será tu rollo si: tu concepto de pista de baile es el salón de tu casa con varios LED y un JBL Go; te encanta el último disco de Demi Lovato y esta frase se aplica a cada vez que lanza algo; sigues escuchando Starships de forma no irónica.