Shakira ha tocado un nuevo techo en su carrera con la performance en Río de Janeiro, la tercera que la ciudad celebra dentro del evento Todo Mundo No Rio, que se ha convertido en uno de los puntos focales del pop internacional, un poco a la altura de la Super Bowl.
Sin embargo, y aunque toda esta semana la narrativa estaba construida para terminar anunciando que el concierto de Shakira había sido el más multitudinario de los tres realizados, la colombiana se ha quedado sin el récord. Se hablaba de que más gente que nunca tenía vuelos reservados, de la ocupación hotelera de récord, de la instalación de pantallas extra, pero Shakira se ha quedado a unos 100.000 asistentes de arrebatarle el récord a Lady Gaga: su concierto sumó unos 2,1 millones en Río, frente a los dos clavados que ha anunciado la ciudad para el de Shakira. Ambos, en cualquier caso, por encima de los 1,6 millones de asistentes al concierto de Madonna, que inauguró el evento para poner la guinda al pastel del The Celebration Tour.
No ha sido el único chasco de la colombiana en la que debía ser una noche para la historia: antes de arrancar el concierto, la colombiana era avisada de un declive en la salud de su padre, lo que provocó que, por momentos, se la pudiera ver algo desconectada en el escenario, a pesar de que mostró más energía que varios conejitos de Duracell. A lo largo de los 28 temas que dejó el tracklist, Shakira se movió más que una de esas latas de Coca-Cola de los 90 que bailaban cuando aplaudías, imagino que para compensar el absoluto abuso de pregrabados del concierto. Pero en 2026 seguir intentando escuchar a Shakira en directo es un imposible. Al menos aquí hubo versos puntuales en los que no cantaba verbatim.
Shakira rindió homenaje a Brasil no solo con el vestuario, sino también subiendo al escenario a Anitta para interpretar su nuevo single conjunto —Choka Choka— (al que buena falta le hace la promo, la verdad), a Maria Bethânia, a Caetano Veloso y a Ivete Sangalo, con la que cantó País Tropical. Cantó, por llamarlo de alguna manera, ya me entendéis. Sonó también Can’t Remember to Forget You, pero Rihanna no pudo asistir al evento por problemas de agenda. Más exactamente que se le mojó la Moleskine y llevaba cuatro horas en casa secándola con un secador de pelo a ver si así.
La colombiana cerró su show por todo lo alto con She Wolf y la sesión junto a Bizarrap y lo arrancó con La fuerte, de su último álbum Las mujeres ya no lloran, posiblemente la decisión más anticlimática desde que Estados Unidos saliera del Acuerdo de París.