Después de dar tantas manos de pintura a un muro de Los Ángeles que a estas alturas está más compuesto de Titanlux que de cemento para promocionar su nuevo disco, Olivia Rodrigo está oficialmente de vuelta con el lead single del mismo: Drop Dead. En español: me quedo muerta.
Olivia Rodrigo vuelve firmando un buen estribillo con mucha reminiscencia retro, pero también el punto alt-pop de siempre, de tener un pie en el “esto me lo pincháis en Capital FM, que se puede escuchar mientras se friega” y otro en el “esto me lo playlisteáis en Spotify, que Gracie Abrams todavía no ha vuelto y sé que tenéis hueco”. Olivia mantiene el pulso habitual con el ser divertida, pero no demasiado; ser emocional, pero mantener lo cursi a raya; sonar un poco rock, pero mantener al público de “el rock que me gusta son las Haim haciendo una coreografía”.
El vídeo de Drop Dead lo ha rodado Olivia en el Palacio de Versalles (o de Versés, que diría Nomi Malone, posible hermana de Post) correteando por sus pasillos vestida como si a Alizée la hubieran invitado a la fiesta de curas y putas de El diario de Bridget Jones. Olivia interpreta la canción enamorada, no solo del protagonista del tema sino de la vida en sí; ella se tira por los suelos, baila, toca la guitarra y pone los ojos en blanco como la Amaia Montero de 1998. Las referencias noventeras se dejan notar incluso en la mácula lútea.
El nuevo álbum de Olivia Rodrigo, You Seem Pretty Sad For A Girl So In Love, está previsto para el 12 de junio.
Será tu rollo si: Vas a festivales con una camiseta de Motley Crue pero con la intención de ver a Lorde; tenías el Línea Directa -el juego, no el seguro a todo riesgo-; tu Embrujada favorita era Paige Matthews.