Que Ainhoa Cantalapiedra trabaja en el centro de salud de la calle Sandoval no es precisamente un secreto guardado en los archivos del Estado. Cualquiera que haya pasado por allí ha podido verla en recepción, trabajando en un horario estándar como el resto de los humanos. Si no se ha hablado antes de este tema es porque… ¿a quién iba a importarle? Y es perfectamente normal que trabaje: de algo tiene que vivir la mujer. No esperaríais que las regalías de Arrastrando un cadáver pagaran sus facturas de la calefacción.

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Sin embargo, Ainhoa Cantalapiedra ha decidido contarlo en El Despertador de RNE de la peor forma posible, es decir, de la forma más Ainhoa Cantalapiedra posible. El programa, bien es cierto, tampoco ha ayudado especialmente a su speech, pero Ainhoa ha transformado su necesidad de trabajar —la del común de los mortales— en una especie de tarea solidaria en favor de los derechos LGTBIQ+:

“Llevo casi un año y poco trabajando de cara al público porque me ha salido de ahí, porque me apetecía trabajar mi parte del ego y ha sido duro, eh, chicos. Muy duro. (…) Auxiliar administrativo. Y he estado en el Sandoval, ahí es poco… Sí, atendiendo a la gente. A mi público LGTBQ+ totalmente en cuerpo y alma. Entonces, yo llegaba allí e imaginad a los que la gente de ‘eres Ainhoa, ¿no?, qué haces aquí’. Y yo ‘Hola, estoy a tu servicio, cuéntame’. Así ha sido. (…) Un aplauso para mí que me lo he ganado”.

Como todos sabemos, el Centro Sandoval es un centro al que solo se puede acceder con carné de LGTBIQ+. En la entrada te piden la acreditación y después tienes los pasillos según categoría: el trans, el lésbico, el gay… y si eres queer, planta tercera. Además de eso, es evidente por el tono que las “enfermedades venéreas” solo las contraen los LGTBIQ+, que han de acudir allí. Los heterosexuales contraen ITS, mucho más chic, y los atienden normalmente en la Quirón con un cóctel de gambas. En su caso, les da cita Beret, guitarra al hombro en la recepción.

Para Ainhoa, que trabaja para —valga la rebuznancia— “trabajar el ego”, ha sido “durísimo”. Imagínate, una jornada completa, qué duro. No se lo deseamos a nadie, la verdad. Tiene que ser algo verdaderamente doloroso trabajar. Demos gracias a que solo es algo temporal porque, en cuanto lance los remixes de Acéptame así por su 25 aniversario, podrá pedir una reducción de jornada y el mismo micrófono de diadema que usará para actuar en Fiesta podrá utilizarlo para decir: “Te doy cita este jueves a las 10:50”.

Una heroína de nuestro tiempo, sin duda. Se merece un aplauso.

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