Alejandro Sanz, por favor te pido que pares, que pares ya un poquito… por favor

Alejandro Sanz, por favor te pido que pares, que pares ya un poquito… por favor

Alejandro Sanz va a hacer una película documental sobre el confinamiento. Sanz, sí. No Amenábar. Sanz. El de ‘Mi Marciana’, no el de ‘Regresión’, que será también un bodrio pero al menos luego supo arreglarlo. Que Alejandro luego lanzó ‘Back In The City’, o sea que tampoco hubo un margen de mejora tremendo. Cuenta Alejandro que quiere “abrir una ventana a la esperanza” y “contar un trocito de nuestras vídas” que nos lleve a ver que estamos “mucho más cerca de lo que pensamos”.

Es decir, que Alejandro Sanz, desde su mansión de centenares y centenares de metros cuadrados, te invita a hacer un canto a la esperanza desde tu piso alquilado de 32 metros en el que convives con tu compañero de piso y un gato. Porque todo estamos sufriendo este encierro igual. Igual de Mr. Wonderfulmente. Igual de Chenoa_Todo_Ira_Bien.m4amente.

De modo que tenéis unos días para enviarle a Alejandro un máximo de diez minutos donde le enseñéis cómo seguís las clases de Zumba, como hacéis el pastel de turno, cómo os rapáis el pelo y cómo hacéis arco iris con Plastidécor para colgarlos en la cristalera de vuestro portal. Y él también colgará un vídeo de cómo se ha tenido que dar al macramé y a dar forma a silloncitos de mimbre desde que el servicio se ha tenido que quedar en casa. Relatable keeng. 

Pero lo mejor que nos está dejando Sanz no es esta idea de ir de director de cine cual si fuera él Madonna -que por otra parte, ¿no es ya como su documental número 200 en el último par de años? Hemos perdido la cuenta-, sino que es ‘Glitter: Todo Lo Que Confina’ ha venido precedido de un puñado de sonrojantes decenas de tuits en las que Sanz dejaba mensajes como “¿A quién besarías hoy?” o “Toma… una primavera”. Es que sólo Ana Guerra sería capaz de tocar techo así, y seguramente los de Lowi ya le han cortado la línea para evitarlo.

¿Podemos por favor hacer una llamada a los de Amena y pedirles que le quiten el teléfono a Alejandro? Es que si una persona no puede tener un teléfono, pues ya sabéis. Es que no queremos ni imaginar el número de agendas con corazones y letras de David Delfín que pueden salir de todas estas creaciones tuiteras suyas. Que estamos viendo ya a señoras de mediana edad que van a la peluquería a hacerse el corte de Pau Eche con agendas en las que pone “Todo pasa emoji de corazón todo llega emoji de corazón”, y que sacan con el único motivo de que la peluqueras las vea antes de que le digan “uy, el jueves fatal, Chari, que tengo lo de pilates con las chicas… ¿el viernes no tienes un huequito?”.

Verás tú como para grabar el vídeo de la película en cuestión no les coincide con pilates.

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