YouTube se ha picado. Pero claro, que YouTube se pique, en este caso, influye de forma más que notable a la industria musical. No es que se haya enfadado con la industria, solo se ha enfadado con Billboard, pero ese pique tendrá consecuencias durante los próximos meses.
Os cuento qué ha pasado: desde el 16 de enero de 2026, Billboard ha cambiado los baremos de streams que después pasa a computar como ventas para finalmente, sumando los puntos de radio y los de ventas digitales y físicas, sacar sus listas adelante.
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Lo ha hecho para emparejar un poco más las escuchas gratuitas, aquellas que se hacen sin pago de subscripción —que diría Belinda—. Hasta ahora, se necesitaban 3.750 escuchas gratuitas para computar una venta, frente a las 1.250 de pago. Es decir, que hacían falta tres veces más escuchas gratuitas que de pago para computar una unidad vendida.
A partir de ahora, el streaming pasa a computarse en Billboard así: por cada 2.500 escuchas gratuitas se computará una venta y por cada 1.000 escuchas pagadas también. Es decir, que ahora la escucha premium vale 2,5 veces más que la gratuita en vez de 3 veces más, como antes.
Esto hace que la suma de escucha gratis —la que va con anuncios en Spotify o YouTube— gane valor en listas, pero YouTube no está de acuerdo con el nuevo sistema. La plataforma de vídeo había pedido a Billboard que computaran por igual las escuchas premium y las freemium, basándose en que daba igual si estaba sostenida por un anuncio o por una suscripción, no deja de ser una escucha.
Claro, la movida es que YouTube no es una plataforma tan habituada al consumo premium como lo puede ser Spotify, que tiene muchos usuarios gratuitos pero también mucho suscriptor. En YouTube, la mayor parte de la gente, incluso teniendo una cuenta creada, escucha la música y ve los vídeos de forma gratuita, con los anuncios pertinentes —e impertinentes, debo decir— que YouTube cuela antes y después.
La ruptura de YouTube con Billboard, a quien ya no enviará los registros de escuchas, tendrá efecto en la siguiente lista, que se queda sin los datos generados por los audios oficiales en el canal, pero también sin computar los datos de los vídeos oficiales.
Y claro, cómo afectará esto de aquí en adelante al consumidor es un tema: ¿seguirán los artistas subiendo su música por igual a YouTube o decidirán obviar más la plataforma? Es poco probable porque no deja de darles ingresos y además computa para muchas otras listas. Ahora bien… ¿caerá el nivel de creación de videoclips? Pues esto, al menos desde los artistas americanos, es más probable.
Porque si bien en los últimos años el videoclip ha ido perdiendo peso, aún hay momentos en los que un buen video-evento puede generar un mayor consumo de las canciones. Pero si ya no va a ser así, al menos en Estados Unidos, muchos artistas locales posiblemente eviten gastar dinerales en algo que no va a tener mayor efecto en las listas.
En cualquier caso, quien sale perdiendo más es la propia Billboard, porque sus listas pierden el empuje de un gigante del streaming y por tanto, pierden bastante peso como imagen del consumo real del país y reflejo de los temas más populares del mismo.