El 12 de junio vuelve Olivia Rodrigo tras un par de años de silencio, aunque entre medias decidió celebrar el aniversario de su primer álbum con el lanzamiento de una revisión de Drivers License con David Byrne que prometía otros tantos tracks después que jamás llegaron realmente. Ni falta que hacía, así que fenomenal que estemos pasando página mirando ya a su tercer álbum.
El nuevo disco llevará por título You Seem Pretty Sad For A Girl So In Love y tiene ya un portadón con Olivia Rodrigo dada la vuelta en un columpio, como cuando tus padres te aseguraban que si seguías empujándote así acabarías dándole la vuelta al columpio y entrando en un universo desconocido en el que la lluvia caería hacia arriba y Pedro Guerra sería el padre de Ana.
Hoy es, por tanto, un buen día para los fans de Olivia, pero uno terrible para Titanlux. Porque la artista llevaba semanas repintando y repintando un mural en Los Ángeles hasta el punto de que el edificio estaba al borde del derribo de tanto peso de pintura plástica como llevaban sus paredes. Pasó de morado a lila, después a rosa, después apareció el logo, parte del título y hoy finalmente el Van Gogh del pop —y no me refiero a Xabi San Martín, que a estas alturas es más bien el Picasso— ha pintado el título completo de la obra en la pared. Los vecinos ya pueden dejar de esnifar químicos y ver champiñones que les hablan por la calle.
La publicación de la portada de este nuevo álbum deja claro lo pochísima que quedó la de Guts frente a la del resto de su discografía. La pobre, en aquel momento, se tiró al suelo y dijo: “Mira, me tenéis cansadísima, me hago una Polaroid y vamos tirando con el resto”. Recuperamos a la Olivia más visualmente ambiciosa, la que diseñó un primer disco de lo más cuco-weird con el que presentarse al mundo.