‘Un Susurro En La Tormenta’, La Oreja se hace entender aunque hable para el cuello de su camisa

‘Un Susurro En La Tormenta’, La Oreja se hace entender aunque hable para el cuello de su camisa

Hace apenas unos días, La Oreja De Van Gogh celebraba el 20 aniversario del disco más importante de su carrera, ‘El Viaje De Copperpot’. Lo es, esencialmente, porque es el imaginario y el sonido con el que todo el mundo identifica a La Oreja De Van Gogh. Canciones frescas, directas, luminosas, capaces de quedarse en la retentiva del oyente durante décadas, memorizas palabra por palabra.

Evidentemente, media docena de lanzamientos después y con los 20 años de carrera a espaldas, el grupo ha perdido parte de esa efectividad en sus álbumes de estudio. Han probado de sobra su capacidad para seguir firmando importantes bops (‘Cometas Por El Cielo’, ‘El Último Vals’, ‘Verano‘…), pero es cierto que su frescura ha ido quedándose en el camino, hasta tocar fondo en un discutible ‘El Planeta Imaginario, que aún se nos hace bola al escuchar completo.

De modo que La Oreja tenía que recuperarse algo del desgaste que provoca el largo camino recorrido con este nuevo álbum. Si conseguían la remontada, ya podría considerarse un triunfo. Si además recuperaban con ‘Un Susurro En La Tormenta’ su capacidad para firmar hits inmediatos, el triunfo sería doble.

Digamos que han conseguido una de las dos medallas. Veamos qué es lo que identifica, en líneas generales, a su nuevo disco.

 

Pequeños destellos de La Oreja más efectiva

Principalmente en ‘Durante Una Mirada’, La Oreja De Van Gogh hace retroceder una veintena de años el calendario. Parece que por sus composiciones no hubiera pasado el tiempo. Se mantiene intacto su buen hacer en el melodrama colorista. La canción con la que no sabes si sonreír o echarte a llorar es posiblemente el mejor de sus singles de la segunda era. O uno de los mejores, si nos pudiéramos haber venido demasiado arriba.

Y sí, la hazaña se repite en algún momento más del álbum, aunque de modo algo más torpón: ‘Lo Ves’ podría devolvernos a la era ‘Guapa’ y ‘Te Pareces Tanto A Mí’ y ‘Me Voy De Fiesta’ un poco a ‘Cometas’. El caso es que hay esperanza en sus composiciones, porque gran parte del álbum no se encasquilla. La primera mitad, eso sí, hubiera agradecido algo de aire de fiesta en mitad de tanta pausa, pero a pesar de ello, ‘Un Susurro En La Tormenta’ pasa con mucha más facilidad que su anterior trabajo, aunque lo haga en base al espíritu nostálgico de la banda.

 

Apenas 11 temas, pero algún filler por el camino

38 minutos de tracklist y sin embargo, alguna piedra en el camino. Es una pena que un trabajo tan breve se permita algún tropiezo que no encaje del todo bien. Ese momento The Lumineers de ‘Como Un Par De Girasoles’ o las más olvidables ‘Acantilado’ y ‘Menos Tú’ -esta última tarda demasiado en llegar al punto que la dota de cierta gracia- son más dignas de haber sido lanzadas entre álbum y álbum, como regalo para los seguidores, que de formar parte del disco en sí, que cuenta con propuestas bastante mejor firmadas.

En ocasiones -ocurre por ejemplo en ‘Galerna’- las canciones divagan hasta un punto en el que seguir el hilo de las historias requiere de varias escuchas, lo que supone una traición al espíritu de tiro al centro de la diana de la banda. Su marca son los estribillos indiscutibles, las estructuras perfectamente hiladas, las historias contadas con sencillez pero gusto, y aunque ‘Susurro’ mejore lo firmado en 2016, sigue resultando algo vago a este respecto.

 

Podían haber exprimido más el aparente imaginario del álbum

La ilustración de la carátula, el clip de ‘Abrázame’ y el sonido del single en sí anunciaban un lanzamiento que no ha terminado de llegar. Porque el punto oscuro que lo envuelve todo no ha tenido un desarrollo en el trabajo. Contaban los muchachos del grupo que las producciones más contemporáneas de Paco Salazar habían sido desechadas en favor de un sonido más clásico y más orgánico. Quizás la decisión haya sido un error, a pesar de los aciertos con los que cuenta en el álbum.

‘Sirenas’, por ejemplo, rinde un homenaje a las víctimas del terrorismo que podría haber aprovechado más su tinte oscuro aunque positivista, en vez de conformarse con un sonido tan pop-rock con el que la banda ya había jugado hace años, en ‘Cometas’, con mejor tino. ‘Te Pareces Tanto A Mí’ tiene ese punto juguetón, algo Christina Rosenvinge en los ochenta, al que se podía haber sacado muchísimo más jugo, y cortes como ‘Galerna’ o ‘Doblar Y Comprender’ podían haber tenido una atmósfera de tipo electrónico que terminara de sacar partido a unas buenas canciones de base.

 

De modo que La Oreja De Van Gogh ha vuelto a pasarse un tanto de conformismo en ‘Un Susurro A La Tormenta’ y lo ha hecho en el peor de los modos. Porque puestos a resultar conformistas, podían haber derrochado nostalgia y firmado un disco que pareciera directamente de su primera etapa. Pero lo han hecho tocando teclas que ya habían tocado y sin profundizar del todo en ellas.

Aún así, y a pesar de que ‘Susurro’ debía haber sido un disco que hablara más a voces, porque se lo podía haber permitido, aprovecha algo de luz en mitad de la tormenta. Casi como en la carátula del álbum, lo que vemos es que, a pesar de la oscuridad aparente, siempre queda algo de brillo en lo que hacen. Aún hay que aferrarse mucho al foco, pero La Oreja sigue teniendo las herramientas suficientes para perpetuar sus canciones.

Eso sí, la próxima vez, en vez de oír tronar de lejos, lo suyo sería acabar en el ojo del huracán.

 

Temas clave: ‘Sirenas’, ‘Durante Una Mirada’, ‘Abrázame’

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