Han pasado diez años ya del último álbum de estudio de Fangoria, Canciones Para Robots Románticos. No nos da esa impresión porque el grupo ha seguido en activo con dos recopilatorios y el lanzamiento de varios EPs con nombres aplicables lo mismo a ellos que al último estudio sobre el trabajo de Friedrich Nietzsche, pero la realidad es que su nuevo disco, La Verdad O La Imaginación —previsto para el mes de abril— será el primero en una década.
Y abandonada ya la era Milkyway en la que a Fangoria le dio por querer sonar a rip-offs de La Casa Azul, el grupo ha ido volviendo a recuperar la identidad single a single, como quien pasa por una fase surfera hasta que entiende que esas camisetitas de Quiksilver apenas valen ya para pijama. Pues Alaska y Nacho igual.
Me Voy hará las delicias del público que celebra los himnos más coreables del grupo, aquellos de cantar a pleno pulmón en los conciertos y posiblemente sacará de quicio a los que salen, cada año, a decir “pero es que en 1741 fueron súper disruptivos con una maqueta que hablaba de la muerte del alma y el nihilismo sampleando Achilipú de Las Grecas sobre una base techno y trance”. Vale, amor. Toma este cespín, riégalo a menudo y recuerda tocarlo de cuando en cuando una vez le crezca el pelo.
Me Voy tiene su puntito quiliminogue de principios de los noventa, su puntito Steps de finales de los ídems y, por ende, su mirada un tanto ABBA pero con la idea de disfrutar de los clásicos con un Aperol Spritz en la mano. Si te gustaron los Steps de Deeper Shade Of Blue, la Kylie de Step Back In Time o los Fangoria de La Pequeña Edad De Hielo, esta será tu canción para los próximos meses.
Será tu rollo si: tu religión es Stock, Aitken Waterman; alguna vez piensas “¿qué haría Lisa Scott-Lee en mi situación?”; estabas hasta la pepitilla de Guille Milkyway.