Olivia Dean, a la que si no habéis vivido en una cueva este 2025 conoceréis por hits como Nice To Each Other o Man I Need, ha vuelto a poner en la palestra el tema de los precios de reventa de entradas. Algo que va conveniendo atajar desde más arriba que las propias ticketeras. Algo que debería existir una ley global para regular: ya está bien de sold outs que terminan con un 40% de los tickets en reventa a precios desorbitados. Es, como diría Emeie, una vehemencia.
Como digo, Olivia Dean ha acabado hasta la punta de su Art Of Loving de que entradas que cuestan 50 dólares hayan aparecido en distintas plataformas a 850. Y ha decidido tomar cartas en el asunto apuntando directamente a Ticketmaster, LiveNation y AEG Presents:
“Siento que parece haber un problema con la reventa y el precio de las entradas. Mi equipo lo está investigando ahora mismo. Es extremadamente frustrante porque lo último que quiero es que alguien sea estafado o tenga que pagar de más por nuestro show.
Por favor, tened cuidado con comprar entradas en las secciones de comentarios, ya que muy probablemente es una estafa. Ticketmaster, LiveNation, AEG Presents, estáis ofreciendo un servicio asqueroso. Los precios a los que permitís que se revendan las entradas son viles y completamente en contra de nuestros deseos. La música en vivo debería ser asequible y accesible, y necesitamos encontrar una nueva manera de lograrlo. Sed mejores.”
La artista ha expuesto la vergüenza de que empresas así tengan en sus propias webs reventas a precios loquísimos. Y ha conseguido, al menos, que Ticketmaster recule. Un poco de aquella manera, porque ya sabemos que por detrás tienen ganancia de reventas en otras webs, pero al menos a través de la oficial, han decidido suspender los precios ridículos a los que había llegado la gira de la artista.
Ticketmaster ha reducido los precios de reventa a la cuantía que se pedía originalmente y devolverá la diferencia a aquellos que hayan adquirido las entradas a un precio mayor a través de ellos. Además, ha instado al resto de webs a hacer lo mismo y “ser mejores“, tal y como pide Olivia en su comunicado.
Esto es algo que debería ser literalmente ilegal: debería exigirse, ley mediante, que en eventos culturales como son los conciertos de música, la reventa no pueda hacerse por más del precio original. Está muy bien que uno, por lo que sea, no pueda asistir a un evento y decida vender su entrada y recuperar lo invertido. Pero ya: tu entrada no debería ser un negocio.
Porque si ya acudir a conciertos se ha convertido en Los Juegos Del Hambre, lo que nos faltaba es que el propio público se convierta en la Presidenta Coin. Nunca mejor dicho.