Este fin de semana el Melodifestivalen sueco echó el cierre con la victoria, contundente, de Felicia y My System. La artista se llevó el máximo del jurado, 71 puntos, y también el máximo del público, 90, para sacarle casi 30 puntos de distancia al segundo clasificado de la tabla.
Felicia venía de haber sido la más votada de la segunda semifinal del concurso, obteniendo así su pase directo a la final, y partía como gran favorita de las apuestas para hacerse con el triunfo.
Las cosas así, ¿qué ha hecho de My System la canción ganadora de este año?
El festivaleo
Felicia representa exactamente lo que el Melodifestivalen suele buscar. Y a lo que debe también sus habituales buenas posiciones en ese otro Festival de países existentes e imaginarios. My System es inmediata, es memorable y tiene una estética pensada para que la persona que está viendo la televisión pueda recordarla al pasar varias canciones diciendo cosas sencillas como: “la de la máscara”, “la de los láseres” o “la de la rave”. La escenografía está hecha para que cada detalle de la misma se quede en la retina del espectador.
Igual que la canción, realmente, un tema EDM de estilo noventero cuya estructura es más simple que el mecanismo de un Chupa-Chups. Y en competiciones como estas, eso suele ser una baza.
Un Melodifestivalen bajo mínimos
En los últimos años, el Melodifestivalen ha tenido una tendencia a la baja. El escenario del pop sueco se ha quedado bastante estanco y pocas veces se presenta una colección de propuestas con posibilidades que resulten atractivas. Precisamente por eso, el volantazo al absurdo de Bara Bada Bastu el pasado año fue casi una bomba de aire. Porque, por norma general, se rellena el show de propuestas pop idénticas —el chico con el funky, la balada descalza, el cantante country-pop y el himno futbolero de cada año— y la favorita es tan obvia que el festival pierde chicha.
Este año ha sido otro ejemplo de ello: que propuestas tan rematadamente malas como las de Sanna Nielsen hayan sido material de final dice mucho de por qué, cuando algo mínimamente bien dirigido como lo de Felicia se le pone delante, arrasa. Y como el Festivalen hace audiencias incontestables, es improbable que estos esquemas vayan a cambiar en el corto plazo.
La audiencia multitarget
My System es una canción que apela a muchos tipos de personas diferentes: la generación millennial recordará por igual himnos dance de su preadolescencia como el pop de los 2010, los TikTokers encontrarán material para vídeos de quince segundos, los más pequeños darán saltos encima del sofá en cuanto el drop arranque y los más mayores recordarán sus momentos raveros de los primeros 90.
Es improbable que ningún tipo de persona quede indiferente ante la canción y la puesta en escena.