Crítica

‘Melodrama’ | La confirmación de que Lorde no era sólo flor de un día

‘Melodrama’ | La confirmación de que Lorde no era sólo flor de un día

‘Melodrama’, el comeback de Lorde, se presentaba en medio de un panorama bastante complicado para la artista: cuando los artista noveles tienden a dejar un espacio de uno o un par de años hasta un segundo trabajo generalmente mejor desarrollado, Lorde llegaba a esperar el doble de tiempo, cuatro años, hasta dar continuación a ‘Pure Heroine’. ¿Se había olvidado el público de la cantante o todavía había hueco para que Lorde desarrollara su carrera?

Lo cierto es que, después de dar varias escuchas a su segundo trabajo, a uno le da más la impresión de que con ‘Melodrama’, Lorde llega a conquistar a su público de antes y a uno nuevo que esté dispuesto a escucharla con atención, y que el paso de cuatro años entre un trabajo y otro no responde a otro motivo que al de un debut bien construido que no necesitaba  una continuación inmediata.

Como siempre, antes de analizar más el álbum, quedémonos con nuestro tres temas favoritos:

 

Green Light

Decía Max Martín que a ‘Green Light’ le faltaba una estructura más directa, pero Lorde hizo oídos sordos y la lanzó como lo tenía previsto. Quizá sea por eso, por esa cruda naturalidad de la canción, por esa composición confusa realizaba a base de prácticamente tres canciones diferentes lo que hace de ‘Green Light’ uno de los mejores temas del año. Lorde trata una ruptura desde el punto de vista más rabioso, desde la desesperación del abandono («escucho nuevas melodías en mi cabeza, pero cielo, te veré en cada lugar al que vaya, en cada camino que siga») y todo suena real, vivo. Es la típica canción atemporal que uno disfruta cuando le toca vivirlo en sus propias carnes, algo así como la nueva ‘Dancing On My Own’ de Robyn.

 

Sober

Y precisamente siguiendo la línea de la canción que le ha servido como primer single está ‘Sober’, ese momento de pareja que en pleno ataque etílico recupera la mecha y se pregunta qué pasará poco después. Ay, los amores a los veinte. ¿O es precisamente ese juego entre la madurez y la juventud la que amplía el público de Lorde? ¿No se siente ningún treintañero identificado con una noche loca, con «los juegos del fin de semana, que pretendemos que no nos importan, pero lo hacen»? De nuevo jugando con el pop bailable, aunque más comedido que el de su single, y dejando la estela de un estribillo impecable, Lorde habla del amor no necesariamente romántico de la manera más realista posible.

 

Liability

Y entre tanta producción pop, y tanta combinación de ritmos de trompeta, guitarras, teclados, electrónica… de pronto Lorde nos deja una de las baladas más sutiles y contundentes del año en ‘Melodrama’. No sólo es la demostración que no hace falta abusar de octavas para contar una historia, sino que además, demuestra la fuerza de la simpleza que tanto impacto le dio con su primer álbum. ‘Liability’ se queda en la memoria una vez termina el disco al completo, porque, precisamente, sirve de fuerza compensatoria a tanta pasión: se trata de una balada frágil, sentida, bien interpretada y mejor estructurada.

 

Con lo que después de los once temas de ‘Melodrama’, uno se queda con la duda de si prefiere a la Lorde más desenfadada (la de ‘Homemade Dynamite’ o ‘Supercut’), a esa con un espíritu de producción pop pero de clara intensidad, muy similar a la de los proyectos de Marina Diamandis (la de ‘The Louvre’ o ‘Hard Feelings’) o a esa Lorde comedida de temas como ‘Writer In The Dark’ o ‘Liability’ que, en el fondo, se encarga como nadie de demostrar cómo de bien sabe emplear una buena melodía al piano. Lo que le queda claro es que a todas se les puede sacar un interesante jugo.

Sin duda ‘Melodrama’ es un producto de alguien que se conoce muy bien y maneja sus armas mejor que la gran mayoría de estrellas del pop, sin excesos innecesarios, con la colaboración de quienes tienen que aportar sin hacer alarde en los créditos (colaboran en el disco Flume y Tove Lo, por ejemplo); y en definitiva, un trabajo que demuestra que, en medio de un universo mainstream que pelea por ser el más alternativo, la alternativa real es la de Lorde, justo aquella que tira mejor de las herramientas que le ha dado el pop.

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