En la reciente edición del Benidorm Fest ha vuelto a quedar en evidencia que el jurado, que sigue teniendo el 50% de la decisión frente al 25% del televoto, ha movido hilos para hacer ganadora su canción favorita y eliminar de la competición las aparentes favoritas del público, hundiéndolas durante su valoración.
La estrategia no es nueva, porque Televisión Española viene repitiendo esta jugada desde que las preselecciones son preselección. La mayor víctima de estos tejemanejes, sin embargo, fue Manel Navarro, representante de 2017, cuya preselección se vio salpicada por un proceso opaquísimo que dejó fuera de juego Contigo de Mirela, fan favourite de aquel año.
El público eurovisivo montó por entonces una conspiranoia que realmente no fue tal: el jurado quiso apostar por la canción menos festivalera y más radio-friendly de la edición, en busca de darle a Eurovisión un appeal más generalista del que solía tener. Sin embargo, aquella jugada claramente alejada de la preferencia del público del programa derivó en una gala vergonzante en la que ni el público ni el cast supo estar a la altura. Para colmo de males, Manel terminaba soltando un gallo en la nota más importante de Do it for your lover en el escenario eurovisivo. De ahí en adelante, el resto es historia.
Nueve años después de aquello, el artista se ha sentado en el podcast Vergüenza para hablar de lo que fue aquel proceso. Manel ha contado que vivió como un suplicio los días posteriores de la preselección, así como los días posteriores a Eurovisión, con un público que lo insultaba y lo llegaba a agredir por la calle. La pesadilla continuó al volver del festival, cuando Sony, que había publicado el EP de Do it for your lover, dejaba caer de golpe el proyecto y lo dejaba incluso sin piso, sin aviso previo:
“La misma gente que me metió en ese follón es la misma gente que, cuando salió mal, se piró. Volví de Eurovisión y a los dos días me pasaron una carta por debajo de la puerta de que tenía dos días para dejar el piso. Me hacen renunciar a todo, dejo la carrera, dejo todo, me vengo a Madrid y, a la que vuelvo, la discográfica dejó de pagarme el piso.”
Esperemos que esta entrevista le sirva a Manel —y de paso, al público generalista— para pasar página de todo aquello: desde entonces, Navarro publicó un primer álbum bien cuco, Cicatriz, y ha compuesto para artistas como Malú (su último single, de hecho), Leire Martínez, Nia, Ana Guerra, Belén Aguilera, Paul Thin…
Es hora de que pueda retomar un proyecto propio sin que nadie lo disfrace de surfero y acabe transformando una propuesta de cantautor pop bastante minimalista en un experimento colorista y festivalero.