Laura Pausini sigue adelante con el Yo Canto World Tour, que la está llevando a parar por varias ciudades de nuestro país, como es costumbre en sus giras. La italiana, que tiene un catálogo de hits en nuestras fronteras que para sí quisieran muchas figuras patrias, acaba de actuar en el Palau Sant Jordi de Barcelona y su invitada especial para el show ha sido toda una sorpresa. Porque en Pamplona sacó a Rosana, de la que había versionado El talismán en el álbum que está promocionando, pero en Barcelona decidió tirar de Mónica Naranjo para interpretar uno de sus clásicos propios.
Así, la Pancherade Figueres se subió al escenario para entonar Fífeme, el que fuera segundo single de Escucha atento en 2005, y apareció en el concierto antes de que Laura Pausini reapareciera. Mónica, de negro, casi ejercía de marido en el matrimonio con Pausini, porque cuando ella salió frente al público, llevaba un outfit digno de desfile de Rosa Clará. Así, juntitas, las dos artistas lucían topping de tarta de bodas, pero cortar, más que la tarta, cortaron el bacalao.
Porque Fífeme es una de esas canciones que permiten a las dos cantantes exhibir todo su poderío y ninguna de las dos decidió desperdiciar la oportunidad. Mónica, generosa en las armonías y mimando a su anfitriona, y Laura, demostrando que su potencial no ha disminuido con el paso de los años, disfrutando a tope de su invitada, con la que tuvo una química que, de nuevo, era digna de las figuritas de la tarta.
Mónica acariciaba la mano de Laura, Laura respondía con wows a la interpretación de la autora de clásicos como Por un like – Second Life y al final, ojalá les hubieran gustado las mujeres porque hubieran sido más felices, Pausini y Naranjo tuvieron una noche… de amor. Mutuo y hacia el público: sirvieron vocals, sirvieron qualité y sirvieron cada una la mejor dicción personalizada posible.