El 7 de agosto se publicará, casi por sorpresa, el nuevo álbum de Karol G. La artista manejaría lo que la generación millennial conoce como ‘Tiempos Rihanna’, que se aplicarían a cualquier lanzamiento que tenga lugar desde que uno empieza a pestañear y hasta que vuelve a abrir del todo el ojo. Es, aproximadamente, el tiempo que ha transcurrido desde Tropicoqueta.

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Y es que Tropicoqueta, si algo ha evidenciado, es que hoy día el contexto marca los éxitos más que las cifras, porque son tan locas —en general— que descontextualizadas no sirven para decidir si algo es un éxito o no. A Tropicoqueta le ha faltado clamor popular, el que sí tuvieron los dos proyectos previos de la Bichota: le han faltado hits más claros, temas bandera y, en general, heredar mejor los éxitos de Mañana Será Bonito.

Así que no es demasiado sorprendente que, incluso con la gira del disco anterior en activo, la artista se ponga con un nuevo álbum. No Me Arrepiento De Sentir Tanto verá la luz la semana que viene, apenas precedido por un single y el anuncio con la carátula. Una portada que también ha traído cola, porque muchos fans de Britney Spears han considerado que imita las portadas de I’m A Slave 4U e In The Zone. Tampoco es que Spears inventara el azul y el posar de perfil, pero bien es cierto que tampoco inventó los shorts y los cuchillos, pero si ves a alguien dando vueltas en el salón con dos navajas, automáticamente pensarías en ella.

De modo que sí, Karol está un poco… en la zona. Estéticamente el álbum parece anunciar un disco más personal y de cambio —tiende más al minimalismo que sus predecesores, mucho más ambiciosos en imaginario—, pero el single tampoco da demasiadas pistas de ese presunto cambio.

Matadora, compuesta junto a Judeline, es un poco el mismo tema de siempre de la Karol G que le gustaba a la gente que escuchaba a la Karol G que no trataba de ser conceptual. El concepto sería “soy soez, me apetece restregarme por la arena de la playa con un daikiri en la hamaca. Bikini opcional”. Un planazo, si me preguntan, aunque a mucha melancolía no suene. Al menos tampoco evoca a la Thalía de Sudor. Un paso adelante respecto de su más reciente trabajo.

Será tu rollo si: te has pinchado bottox por el exceso de sudoración; recortas a tijeretazo limpio camisetas que compras en Lefties; tienes tarjeta cliente en una tienda de jabones local.