Ha pasado un año y medio desde que La Oreja de Van Gogh abriera la puerta, pero no precisamente para hacer que se sentara cerca, a Leire Martínez. Desde entonces, sus ojos nos cuentan que la han visto llorar, sí, pero su primer disco nos cuenta mucho más de lo que ha ocurrido a lo largo de su vida. Hay Oreja en Historias De Aquella Niña, sí, pero también hay mucha mente y corazón.
El disco lo abre el single más popular de ella hasta el momento, Mi Nombre, que precisamente saca toda la mala leche que se guardaba cuando el grupo la mandó a paseo. Seguramente ni ellos esperaban que su vuelta se forjara con el guitarreo heredado de La Niña Que Llora En Tus Fiestas, convertida ahora en solvente mamporrera pop. Puede que La Oreja abordara su salida con un decepcionantísimo silencio, pero a ella, lo que es a ella, la iban a oír.
El beef con su exbanda se deja sentir de fondo en algunos de los tracks del disco, pero directamente de nuevo apenas en ¿Será Diferente?, en la que con una aparente relación nueva de una expareja como telón de fondo, espera que las cosas con ‘la nueva’ funcionen mejor que con ella. Coescrita por Leire, Edurne y Carlos Marco, el tema tiene una cosa también heredada de La Oreja de Van Gogh: parece sacada de un diario, es sencilla, directa y siempre deja un poso de melancolía en el oyente. Leire, contagiada por los diecisiete años de experiencia, aplica este mood a varios cortes de su debut.
Ocurre también con la luminosa Tres Deseos, que habla de una decepción pero tiene un halo tan esperanzador que parece hasta positiva. Esta cosa de ABBA de la depresión entre el confeti, que también era muy del peak orejil y que Leire, me reitero, ha sabido aprovechar muy bien en sus primeras producciones.
Es precisamente por eso que resulta tan decepcionante que el dúo con Edurne se dé en No Se Me Da Bien Odiarte, un ni fu ni fa tan cursi que parece buscar solo radio-playing por su simpleza. Un track que, considerando todos los arreglos pop-rock que tiene el álbum, se queda muy por debajo del nivel medio. Ocurre igual con Cosas De La Vida, que se desvía a estos ritmos Morat tan sui generis, que casi la ve perseguir una tendencia que hemos visto repetida en cientos de artistas que una dirección propia.
Parece que estemos valorando que la Leire guitarrera con un poco de mala leche sea la que saca Historias De Una Niña adelante, pero la realidad es que cuando se pone intimista encuentra también de donde tirar: Aquella Niña, que cuestiona si las decisiones tomadas en la vida han sido las correctas, es un corte emocionante. Su Maldición, una evidente narración de toxicidad y maltrato, tira de los teclados marca de la casa mientras Leire sale adelante de sus recuerdos y Aquí Estaré —que cierra de forma inteligentísima el álbum (vamos a ignorar el bonus junto a Abraham Mateo)— prácticamente da la vuelta a la tortilla de Mi Nombre, buscando refugio en todo lo bueno que ha ido encontrando tras la ruptura. Colabora en el tema como coautor Manel Navarro y juntos firman el corte más delicado y mejor tirado del disco, precisamente por su colocación al final del tracklist.
En este sentido, la más descolgada de las canciones más íntimas es Mírame. Es un corte precioso asistido por un Andrés Suárez que tiende a quererse más a sí mismo que a las canciones. De modo que, aunque hable de una Leire enamorada y tenga incluso a su marido tocando el saxo en un momento tan tierno como piano-bar, todo tiene un tinte demasiado Andrés como para encajar bien en Leire. Suárez tiene un exquisito hacer, pero se hace notar demasiado en una composición ajena como esta.
Queda espacio para los bangers: El Ruido, junto a Miranda!, tiene lo mejor de ambas casas, con un equilibrio entre el electropop de ellos y el melódico de ella y Cabeza De Ratón, un ejercicio junto a Alba Reig y María Peláe en el que se debate, no tanto sobre el papel de Leire en La Oreja, sino el de la mujer en la industria en los años que ella lideró el grupo. Quiero creer que esta situación va dando pasos adelante.
Leire Martínez ha firmado un disco claro y le ha dado sentido al término “carta de presentación”. Nos lleva a conocerla más, su antes, su ahora y abre camino a su después. Un después en el que podrá ir definiendo mejor una dirección que, aun siendo el debut, trae el buen entreno de alguien que lleva casi dos décadas en esto. La niña de Leire llega bien estudiada, con los trucos aprendidos y las ideas claras.
Temas clave: Cabeza De Ratón / El Ruido / Aquí Estaré