Apuesta por una, como diría la única Campos que jamás debiera dedicarse al mundo de la comunicación. El 27 de marzo Robyn rompe con un silencio de álbumes que se extiende desde el fantástico Honey de 2018 y publicará Sexistential, su noveno álbum de estudio. El disco venía ya precedido de la correctita Dopamine, pero se ha reforzado ahora con la publicación de dos nuevos singles, Talk To Me y Sexistential.
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Y Robyn, que tonta no es, ha disparado en dos direcciones con los lanzamientos: al público pop al que apela desde los inicios de su carrera y al tiempo al público modernete que decidió que With Every Heartbeat era lo suficientemente cool y podían también abrazarla en adelante.
Talk To Me, el comodín Max Martin
En su primera colaboración juntos en 16 años, Robyn y Max Martin han decidido apostarlo todo al número pop pegadizo, pero no han perdido de vista la esencia que hace de Robyn lo que es Robyn y no lo que es Bebe Rexha al colaborar con David Guetta.
Robyn explora la sexualidad y sensualidad apoyada en las herramientas del productor sueco pero sus cartas quedan clarísimas. Talk To Me suena un poco como si The Weeknd figurara en el catálogo de María De Mora, como si el director de casting del Melodifestivalen hubiese cambiado el popper por el cóctel de gambas como afrodisíaco, como visitar IKEA en suspensorios.
Sexistential, la erótica de lector de Mondosonoro
La otra opción de este momento erótico-festivo de Robyn es la más electrónica Sexistential. Más para el público que acude a la lectura de poesía en algún centro cultural local antes de irse de rave vestido con algo que lleve tela escocesa.
Robyn aplica el spoken word para explicar el cachondismo en la madurez y la maternidad —Robyn fue madre en 2023— y prácticamente rapea sobre una base que será el satisfyer de la gente que compra waffles con precios imposibles en el festival de turno, para evitarse la cola del food-truck de bocadillos con precios imposibles.
Yo, personalmente, echo de menos un momento de ruptura o de ganchos en un tema que me luce más interludio que track. Y francamente, nadie tiene tiempo de interludios en un álbum de apenas nueve temas.