Se acabó, que diría María Jiménez, el Benidorm Fest por este año. Una edición marcada por el hecho de que no vayamos a ese otro concurso en mayo -el mes, no el artista- y que ha provocado que el debate en redes se haya focalizado más en esta última semana que en el resto del año. A Dios gracias, hemos tenido un Festival en el que no ha primado qué entendería y dejaría de entender Europa, como si Europa solo tuviera la capacidad de entender ventiladores y pelucas. Europa es la mayor Drag Queen desde RuPaul si preguntas a determinado sector fan de festivales.
Benidorm acaba y acaba protegiendo su marca con uñas y dientes: el jurado dejó fuera de juego a la gran favorita para la victoria, Rosalinda Galán (Belinda Galinda, como llevo llamándola en mi cabeza desde hace días) para allanar el camino a la victoria más Spotify posible, la de Tony Grox y Lucy Paradise con T Amaré. Ojo, una victoria absolutamente merecida, puesto que no solo tenían una de las propuestas más realistas a nivel industria de esta edición, sino que además la presentaron con un staging acorde al concepto, bonito y reconocible. Una fiesta entre amigos en un patio andaluz en el anochecer de un día random de verano. Faltaba la Cruzcampo poniendo el patrocinio.
La victoria de Tony Grox y Lucy Paradise fue posible gracias a un segundo puesto del jurado (82 puntos), el cuarto del demoscópico (el voto más random siempre, 36 puntos) y la victoria en televoto (48 puntos) que llevaron a la canción a 166 puntos.
22 más que la segunda clasificada, Asha, cuya Turista se quedó con la victoria del voto del jurado y además se llevó el premio Spotify para grabar un Spotify Single en los estudios suecos de la plataforma. Como bien dijo una Asha medio en shock al recoger la placa de la victoria, unos estudios donde ha trabajado Mæx Mærteing.
Las cosas así, Rosalinda quedaba en un muy meritorio tercer puesto con Mataora. La cantante quedó sexta de jurado y segunda de televoto y demoscópico, por lo que realmente el jurado podría haber sido más generoso con la actuación más escénicamente impecable de la noche sin arriesgarse a que ganara. ¿Por qué tanta intención de que no lo hiciera? Porque su número era el más pensado para aquel sitio al que ya no acudimos. El más televisión y menos canción. Y la intención de Benidorm, claramente, es irse acercando al streaming y no tanto al festivaleo.
Veremos si T Amaré, que tiene todas las herramientas para conquistar las escuchas online, consigue darle otra alegría a esta edición que ha conseguido salvar los muebles en audiencia sin la tensión narrativa de tener que presentar su ganadora a Europa. Lo que ha sido, a nivel televisión, es la edición más estéticamente bonita y profesional, desde luego.