Si a Drake ya se le ha atragantado el último par de años después de que su beef con Kendrick Lamar lo dejara como claro perdedor del mismo y redujera su impacto comercial de una forma muy notoria —aunque sigue siendo un artista de mucho éxito en Estados Unidos—, el 2026 no empieza con mucho mejor pie.
A finales de diciembre le llegó una demanda colectiva federal, presentada en Virginia, que lo acusa a él, al streamer Adin Ross y a la plataforma de apuestas Stake de montar un movidón que acabaría inflando los datos de streaming del artista. Según parece, Drake y Ross promovieron Stake como un sitio legal, aunque en algunos estados de Estados Unidos no lo sea por permitir apuestas usando moneda virtual como si fuera real. Tampoco me pidáis que desarrolle porque no soy croupier ni showgirl en Las Vegas. Aunque ojalá un poco de ambas.
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El problema final es que esta demanda apunta a que los dos utilizaron Stake para mover dinero entre ellos y ocultarlo, sirviéndose de una opción de “propinas” que tiene disponible la web de apuestas. Y con ese dinero, Drake habría financiado, desde 2022, campañas de bots y granjas de streaming que inflaron artificialmente sus reproducciones en Spotify.
Pero ojo, que no es la única en la que el canadiense se ha visto envuelto: en el mes de noviembre, el rapero RBX acusaba no a Drake, sino a Spotify en sí, de haber inflado los streams de un buen número de canciones, llegando a sumar 37.000 millones (!) de escuchas fraudulentas en la plataforma. ¿El beneficiario de un buen número de escuchas salidas de ese total? Efectivamente, Drake.
Toda esta movida se suma a un tercer caso, aunque esta vez a la inversa: Drake acusó a su propia discográfica de beneficiar el catálogo de Kendrick Lamar después de la batalla entre ambos y de orquestar una campaña que inflara los datos de streaming de Lamar frente a los de él.
A mí, y esto es ya una opinión personal, siempre me han olido rarísimo los streams masivos de varios temas de Drake. Hubo una época en la que prácticamente podía publicar un tema en silencio y hubiera sido #1. Y nunca me dio la impresión de que estuviera tan de moda como para alcanzar las cifras que alcanzaba. En cualquier caso, de aquí en adelante, la justicia se encargará de determinar si tiene o no tiene bots detrás de muchas de sus escuchas multimillonarias.