¿Recordáis aquel mítico momento de Belén Esteban en el que, estando de vacaciones, acababa hasta el higo de Andrea y le pedía desesperada que se comiera el pollo? Pues bien, Chappell Roan ha servido un poco de todo aquello en las recientes horas, porque ha habido una niña que se ha comido un buen pollo.

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Y ha tenido la mala suerte de que ha sido la hijastra de un futbolista brasileño famoso, Jorginho (¡e hija del actor Jude Law!), cuya mujer y la niña en cuestión estaban compartiendo hotel con Chappell Roan. La niña, aparentemente fan de la artista, se dio cuenta de la presencia de Roan mientras desayunaban y pasó por su lado para comprobar que, efectivamente, era ella.

Cuenta Jorginho, a través de un post de su Instagram, que después de que la niña contrastara que era Chappell Roan la que estaba sentada, el equipo de seguridad de la cantante respondió de forma agresiva y desproporcionada:

“Pasé por una situación muy angustiante con mi familia hoy temprano. Mi mujer está en São Paulo por Lollapalooza. Esta mañana, mi hija se despertó increíblemente emocionada; incluso hizo un cartel porque estaba muy feliz de ver a una artista que realmente admira, o admiraba, Chappell Roan.

Por coincidencia, se están alojando en el mismo hotel que esta artista. Durante el desayuno, la artista pasó cerca de su mesa. Mi hija, como cualquier niña, la reconoció, se emocionó y solo quiso asegurarse de que realmente era ella. Y lo peor es que ni siquiera se acercó. Simplemente pasó por delante de la mesa de la cantante, miró para confirmar que era ella, sonrió y volvió a sentarse con su madre. No dijo nada, no pidió nada.

Lo que ocurrió después fue completamente desproporcionado. Un guardia de seguridad grande se acercó a su mesa mientras todavía estaban desayunando y empezó a hablar de manera extremadamente agresiva tanto con mi esposa como con mi hija, diciendo que no debía permitir que mi hija “faltara al respeto” o “acosara” a otras personas.

Sinceramente, no sé en qué momento simplemente pasar por delante de una mesa y mirar para ver si alguien está allí puede considerarse acoso. Incluso dijo que presentaría una queja contra ellas en el hotel, mientras mi hija de 11 años estaba allí sentada, llorando. Mi hija quedó muy afectada y lloró mucho.

He convivido durante muchos años con el fútbol, la exposición pública y personas conocidas, y entiendo perfectamente lo que son el respeto y los límites. Lo que pasó allí no fue eso.

Fue simplemente una niña admirando a alguien.”

Cuesta creer que el equipo de seguridad actuara así porque la niña simplemente pasara por su lado y sonriera. Me cuadra más que pasara varias veces por allí para hacerse notar y Chappell acabara hasta el pepe de sus apariciones. Cosa que, ojo, sigue sin justificar las acciones del equipo de seguridad.

En cualquier caso, peor que el hecho en sí ha sido la justificación de la artista, que ha publicado —y acto seguido eliminado— un mensaje en un story de Instagram:

“He visto la reciente reacción negativa y he estado recibiendo muchos mensajes sobre la situación.

Quiero empezar diciendo que siempre he sido muy clara respecto a mis límites. Cuando estoy en el escenario, actuando, en drag, en un evento de trabajo o haciendo prensa, estoy trabajando. Fuera de eso, no estoy en modo trabajo. Soy una persona y tengo derecho a existir en privado.

Acabo de despertarme. Merezco mi espacio, especialmente en momentos como el desayuno. Con mi desayuno no se juega.

Esto no quita la gratitud y el cariño que siento por quienes me apoyan. Aprecio a las personas que respetan los límites y entienden que la admiración no equivale a tener acceso.

Con respeto, por favor entiendan que los límites no son algo personal, son necesarios.”

Y volvemos a lo de siempre: entiendo la intención de Chappell de marcar una línea entre personaje y persona y la de reclamar espacio personal. Por supuesto. Y, de hecho, con la prensa se lo llego a comprar tal cual. Ahora bien… con la gente, y especialmente con críos pequeños, pues no tanto. Los trabajos que apelan al resto de forma emocional tienen esas consecuencias y hay que aceptarlas. De la misma forma que un profesor de infantil o primaria saluda, abraza, responde o lo que sea a sus alumnos por la calle fuera de horario o se para a hablar con las familias que le preguntan algo; o del mismo modo que una alcaldesa atiende a unas señoras que le preguntan por un paso de cebra necesario en sabe Dios qué calle mientras va a tomarse un café… son trabajos que incluyen ciertas atenciones.

Por supuesto, como es el caso, estás en situación de rechazarlas “fuera” de “horario”. Pero es lógico y normal que la respuesta de la gente sea tomarte por una persona desagradable.

Y este tipo de cosas, como todo en el pop, tiende a tomar direcciones surrealistas la mar de rápido. En el caso de Chappell, por los dos lados: ella aprovechó, en el peor momento, para agradecerle a su equipo de seguridad el trabajo durante su último show en Lollapalooza Brasil (hija, también el timing…) y el alcalde de Río de JaneiroAndreita, de nuevo—, Eduardo Cavaliere, ha compartido un mensaje barroquísimo en el que dice lo siguiente:

“Quiero decir que, mientras yo esté a cargo de nuestra ciudad, Chappell Roan nunca actuará en Todo Mundo no Rio. ¡Dudo que Shakira hiciera algo así! Por cierto, Jorginho, ¡tu pequeña ya es la invitada de honor de la organización en mayo!”

En fin, se nos va a todos la olla pero bien.

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